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Natural Crisis climática

La paradoja de contaminar menos y calentar más el planeta

La reducción de ciertos aerosoles mejora nuestra salud, pero también elimina parte del efecto refrigerante que durante décadas ha ocultado una fracción del calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero

La paradoja de contaminar menos y calentar más el planeta
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Actualizado hace 45 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Durante años hemos resumido la lucha contra el cambio climático con una idea muy sencilla: “Si contaminamos menos, frenaremos el cambio climático”.
  • 02Y, en términos generales, es cierto.
  • 03Sin embargo, Europa está limpiando progresivamente el aire que respiramos y, al mismo tiempo, se está calentando a un ritmo especialmente rápido.
  • 04Nuestra actividad libera gases como el CO2 y el metano, que se acumulan en la atmósfera y retienen calor, pero también produce aerosoles: partículas diminutas suspendidas en el aire.

Durante años hemos resumido la lucha contra el cambio climático con una idea muy sencilla: “Si contaminamos menos, frenaremos el cambio climático”. Y, en términos generales, es cierto. Sin embargo, Europa está limpiando progresivamente el aire que respiramos y, al mismo tiempo, se está calentando a un ritmo especialmente rápido.

Nuestra actividad libera gases como el CO2 y el metano, que se acumulan en la atmósfera y retienen calor, pero también produce aerosoles: partículas diminutas suspendidas en el aire. Algunos aerosoles son naturales, como el polvo del desierto o la sal marina; otros proceden de la quema de combustibles fósiles.

Los sulfatos son perjudiciales para nuestra salud pero también reflejan parte de la radiación solar

Y aquí aparece la paradoja: determinados aerosoles, especialmente los sulfatos, son perjudiciales para nuestra salud, pero también reflejan parte de la radiación solar y pueden hacer que las nubes sean más reflectantes. En otras palabras, mientras los gases de efecto invernadero calentaban el planeta, algunos contaminantes estaban ocultando temporalmente una parte de ese calentamiento.

Europa lleva décadas reduciendo estas partículas gracias a normas de calidad del aire más estrictas. Es una muy buena noticia para nuestra salud, pero al retirar esos aerosoles también desaparece parte de su efecto refrigerante, mientras el CO2 acumulado continúa calentando la atmósfera.

Antonio Cerrillo, compañero y periodista especializado en medio ambiente de La Vanguardia, ya lo mencionaba hace tiempo y hablaba de una “gran paradoja” al analizar los últimos datos de Copernicus: desde mediados de los años noventa, Europa se calienta aproximadamente 0,56 ºC por década, frente a unos 0,27 ºC de media mundial. Más del doble.

La superficie cubierta de nieve en Europa se situó alrededor de un 31% por debajo de la media de 1991-2020

Pero los aerosoles son solo una parte de la explicación. La otra tiene que ver con el albedo, es decir, la capacidad de una superficie para reflejar la energía del Sol. Podemos imaginarlo como una camiseta en verano: una superficie blanca refleja más radiación que una oscura y, por tanto, absorbe menos calor. En nuestro planeta, algunas de los grandes “telas blancas” son la nieve y el hielo, además de determinadas nubes.

Cuando aumenta la temperatura y desaparece parte de esa nieve o hielo, quedan al descubierto superficies mucho más oscuras, como el océano o la tierra, que absorben una mayor cantidad de energía. Se crea así un círculo de retroalimentación muy sencillo: más calor provoca menos nieve y hielo; menos superficies blancas significan menos radiación reflejada; y más energía absorbida provoca todavía más calor. En marzo de 2025, por ejemplo, la superficie cubierta de nieve en Europa se situó alrededor de un 31% por debajo de la media de 1991-2020, según Copernicus.

¿Significa todo esto que deberíamos volver a contaminar? Evidentemente, no. Los aerosoles que hemos eliminado provocan enfermedades y muertes prematuras, y su efecto refrigerante es temporal. El problema climático de fondo sigue siendo la acumulación de gases de efecto invernadero producidos principalmente por la actividad humana. Limpiar el aire no está causando el cambio climático, está haciendo desaparecer una parte del efecto que durante años lo había enmascarado.

La lección, por tanto, es que debemos ser más precisos cuando hablamos de “reducir la contaminación”. Tenemos que seguir eliminando las partículas que perjudican nuestra salud, pero al mismo tiempo acelerar mucho más la reducción de CO2, metano y otros gases de efecto invernadero. Eso pasa, entre otras cosas, por quemar menos carbón, petróleo y gas, reducir las fugas de metano, avanzar hacia fuentes de energía con menos emisiones y proteger los ecosistemas capaces de almacenar carbono.

Nico Escorcia
Nico Escorcia
Natural

Nico Escorcia trabaja en el departamento de video de La Vanguardia desde 2019. Especializado en entrevistas y reportajes

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.