El cambio climático provocado por el ser humano multiplicó por 20 las condiciones propicias para los incendios forestales del centro peninsular de este año. Dicho de otra manera, hizo que las condiciones meteorológicas extremas que alimentaron estos siniestros fueran 20 veces más probables que en un mundo preindustrial, sin calentamiento. Y en caso de la región del suroeste de Francia azotada por los fuegos, el cambio climático causado por las actividades humanas hace que ahora siniestros de esta magnitud fueran dos veces más probables. ”Estamos presenciando otro desastre más provocado por el mismo factor: la quema de combustibles fósiles”, concluye la climatóloga Friederike Otto, profesora de Ciencias del Clima en el Imperial College de Londres, pionera en este tipo de estudios.
El estudio ha sido elaborado por el grupo de científicos internacional World Weather Attribution (WWA), que analiza los vínculos entre el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos.
En septiembre de 2025 este mismo equipo de investigadores constató que el cambio climático había agravado los incendios forestales del año pasado en España y Portugal.
Los climatólogos emplearon para su trabajo como herramienta el Índice de Gravedad Diaria (DSR, por sus siglas en inglés), que incorpora condiciones de calor, sequía y viento, entre otros indicadores.
Los investigadores examinaron ahora el periodo de siete días con el índice en el nivel más alto en el centro peninsular y en el suroeste de Francia, donde se produjeron los incendios, y lo compararon con simulaciones de un clima correspondientes a la era preindustrial.
La principal conclusión de este trabajo es que el cambio climático provocado por el ser humano ha multiplicado por 20, como mínimo, la probabilidad de que se den las condiciones propicias para incendios como las registradas en el centro de España, y por dos, como mínimo, en el suroeste de Francia. Los científicos señalan que se trata de estimaciones conservadoras.
En ambas regiones de estudio, las observaciones muestran fuertes tendencias de aumento de la probabilidad y la severidad de un calentamiento global.
“En el clima actual, se prevé que se produzcan fenómenos de esta intensidad una vez cada seis años en el centro de España y una vez cada 20 años en el suroeste de Francia”, dice a este diario David García-García, profesor del Departamento de Matemáticas Aplicadas de la Universidad de Alicante, uno de los autores del estudio.
“En un mundo 1,4ºC más frío, que es el que tendríamos si no hubiéramos estado emitiendo gases de efecto invernadero, en España esas condiciones meteorológicas serían 20 veces menos probables; y el suceso se daría, en lugar de una vez cada seis años, una vez cada 120 años, como poco, porque en el informe sale una cifra mayores”, añade este matemático.
El informe resalta que la transición de invierno húmedo a primavera seca es un factor cada vez más determinante en el riesgo de incendios forestales en Europa occidental.
La lluvia contribuye al crecimiento de la vegetación, pero posteriormente se seca y se convierte en combustible para los incendios.
El resultado es que las precipitaciones invernales superiores a la media provocaron en estas dos regiones de Europa una alta humedad del suelo y favorecieron el crecimiento de la vegetación.
A esto le siguieron posteriormente condiciones anormalmente secas y cálidas que agotaron la humedad del suelo, especialmente en la superficie, que es fundamental para el secado de pastos y otros combustibles finos.
La sequedad y el calor aumentaron el estrés hídrico en la vegetación autóctona, incluidos arbustos y pinos.
Todas estas condiciones exacerbaron la probabilidad de ignición y propagación rápida del fuego al proporcionar combustible más fácilmente disponible, se dicen en las conclusiones del trabajo..
Las semanas previas a los incendios se caracterizaron por una sucesión de olas de calor extremas y escasas precipitaciones en gran parte de Europa Occidental, a pesar de que todavía era relativamente una etapa temprano en la temporada.
Estudios recientes han demostrado que el cambio climático causados por las actividades del hombre (en la quema de carbón, petróleo y gas) aumentó la probabilidad de que se anticipen estas condiciones cálidas y secas, esenciales para el desarrollo del clima extremo propicio para incendios.
Los incendios liberaron cantidades muy grandes de contaminantes. En Francia, la materia particulada en la cercanías ciudad de Burdeos superó en un factor 20 el nivel considerado “aceptable” para la calidad del aire mientras que las condiciones extremadamente malas se dejaron sentir incluso a 400 kilómetros de distancia. Esto llevó a la liberación y distribución de la reserva estratégica nacional de mascarillas FFP2 a las farmacias locales. Esta peligrosa contaminación del aire contribuye a la acumulación de condiciones perjudiciales para una población ya duramente golpeada por repetidas olas de calor desde mayo.
Las condiciones meteorológicas de las regiones afectadas por los incendios forestales han sido objeto de numerosos estudios recientes. En las últimas semanas, el equipo de WWA ha publicado análisis que demuestran que tanto las olas de calor de junio como la sequía que actualmente afecta a Europa fueron provocadas por el cambio climático antropogénico.
En septiembre de 2025, el equipo también constató que el cambio climático había agravado los incendios forestales del año anterior en España y Portugal. Otro análisis sobre la temporada de incendios de 2025 llegó a conclusiones similares.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.