Son muchos los que todavía hoy, treinta años después de su lanzamiento, recuerdan la primera vez que jugaron a Star Fox para Nintendo 64. Aquel juego ofrecía una emocionante aventura espacial a lo largo de diferentes planetas, pero, sobre todo, destacaba por una particularidad: era el primero en utilizar el accesorio Rumble Pack. Este dispositivo se acoplaba al mando de la consola y, mediante un sistema de vibración, permitía a los jugadores sentir en sus manos los impactos que recibía la nave, los disparos cargados, los cambios de velocidad y hasta las ondas expansivas de las bombas.
Siempre dispuesta a sorprender, en aquel lejano 1997 Nintendo se sacó de la chistera el primer sistema de vibración para una consola doméstica y esa experiencia original, sentir que lo que pasaba en el juego traspasaba la pantalla, fue inolvidable. Tres décadas después Star Fox 64 —o como se conocía en Europa, Lylat Wars— regresará a Nintendo Switch 2 con un remake que ya no puede sorprender por esta innovación, pero que subraya todo lo demás, es decir, aquello que hizo de este título un auténtico clásico.
Star Fox a secas—como se llama esta puesta al día para la consola híbrida de Nintendo— saldrá a la venta el próximo 25 de junio, pero en La Vanguardia ya hemos tenido la oportunidad de jugarlo durante una hora y media.
El juego ofrece la misma experiencia que en Nintendo 64, pero con un apartado visual y sonoro renovado, secuencias cinemáticas, nuevas opciones de control y un multijugador más completo
Cuando la nueva versión de Star Fox se anunció por sorpresa hace unas semanas, quedó bastante claro que se trataba de una puesta al día conservadora. Ahora podemos confirmar que esta idea no iba desencamina, pero también que hay muchas más novedades de lo que parecía en un primer momento.
De nuevo, en la piel de Fox McCloud, el líder del escuadrón Star Fox, la misión del jugador consiste en liberar el sistema Lylat de las garras del malvado Andross. Si ya en Nintendo 64 el juego repetía la historia de la entrega original para Super Nintendo de 1993, esta nueva adaptación sigue al pie de la letra la definición de remake.
Los diferentes niveles, las rutas alternativas, la ubicación de los enemigos… Hasta las frases que nos dicen nuestros compañeros son prácticamente las mismas —aunque en castellano y no únicamente en inglés—. Al menos en casi todo lo que hemos podido jugar estamos ante el mismo shooter sobre raíles que se lanzó en la consola de 64 bits, pero con la diferencia que suponen el nuevo apartado visual, la presencia de cinemáticas entre misiones y algunos pequeños cambios y nuevas opciones que comentaremos a continuación.
Jugar a 'Star Fox' sigue siendo emocionante gracias al hecho de ser un juego de acción perfectamente coreografiado
La puesta al día en lo que se refiere al aspecto visual es ambiciosa. A pesar de que todos los elementos de la jugabilidad se mantienen en su sitio, regresar al planeta Corneria, al campo de meteoritos de Meteo o al mundo helado de Fichina se siente familiar a la vez que nuevo. El detalle visual jugando en el modo televisor es espectacular y la fluidez que le dan las 60 imágenes por segundo mejora la experiencia de pilotar el Arwing, esquivar obstáculos y, claro está, hacer un barrel roll —o como se dice en castellano, un tonel—.
Ya en su versión original para Nintendo 64 el juego aprovechaba su linealidad para ofrecer una experiencia de pilotaje y disparos perfectamente coreografiada. Jugar a Lylat Wars era emocionante porque el juego sabía en todo momento por donde sorprender al jugador, qué cambio musical introducir en cada momento o que frase tenían que decir nuestros compañeros Peppy, Slippy y Falco para hacernos creer que realmente formábamos parte de un escuadrón espacial. Pues bien, esa misma emoción, tan inspirada en las batallas de naves de Star Wars y que convertía cada misión en algo memorable, se mantiene intacta en Nintendo Switch 2.
'Star Fox' puede completarse de una sentada, pero también es muy rejugable
Un pequeño cambio que me sorprendió a la hora de jugar a la nueva versión fue la forma distinta de realizar las acrobacias de loop y de giro de 180 grados en los niveles abiertos. Si bien en Nintendo 64 era necesario pulsar dos botones al mismo tiempo, en el remake solamente es necesario pulsar una de las direcciones de la cruceta. La memoria muscular de haberle dedicado tantas horas a Lylat Wars hizo que me costase adaptarme a este cambio, pero el nuevo sistema no deja de ser más accesible. En este sentido, también es reseñable que el juego contará con diferentes niveles de dificultad que sí cambiarán la ubicación de los enemigos.
Por otro lado, un cambio importante son las cinemáticas entre misiones, ya que hacen que la pausa entre niveles sea un poco más larga y enriquecen la historia y los personajes. Me pregunto hasta qué punto la presencia de estas cinemáticas alargarán de forma artificial la duración de una partida, pues, recordemos que los Star Fox clásicos son títulos muy arcade pensados para acabarse perfectamente en una sentada de menos de una hora. Eso sí, también hay que recordar que son títulos muy rejugables gracias a las rutas alternativas y a los objetivos de puntuación.
El modo multijugador es el que acapara el mayor número de novedades
Una característica con la que Nintendo quiere alargar la experiencia que ofrecerá el remake de Star Fox es el multijugador. Aunque esta modalidad ya estaba presente en Nintendo 64 con su clásica pantalla partida para hasta cuatro jugadores, en Nintendo Switch 2 sus posibilidades se amplían y se expanden gracias al juego en línea. Durante la prueba en las oficinas de Nintendo en Madrid, los miembros de la prensa pudimos disputar un par de partidas en el que nos enfrentamos dos equipos de 4 contra 4.
Las batallas multijugador ganan en profundidad gracias a la implementación de novedades como un área circular que obliga a los jugadores a defender una posición o a nuevos ítems que potencian la nave. También es nueva la posibilidad de utilizar la función GameChat, que permite que en lugar de nuestra cara aparezcan diferentes rostros de personajes que, más o menos, imitan los movimientos de nuestra boca y cejas. Es un añadido simpático y que encaja muy bien con el juego.
Por otro lado, otra nueva modalidad que hemos podido probar es el cooperativo. En este modo dos jugadores controlan un mismo Arwing utilizando cada uno un Joy-Con: uno se encarga del movimiento de la nave y el otro es el artillero. Precisamente, este último controla los diparos juega con el Joy-Con en modo ratón, algo que permite afinar un poco más la puntería.
Tras casi hora y media probando esta puesta al día Star Fox la sensación es la de estar ante un título que es justo lo que se espera de un remake visual y sonoro. En todo lo que Nintendo ha mostrado a la prensa no hay demasiadas sorpresas, pero ello no impide que el título original siga sobresaliendo. La propuesta de Star Fox es la de un juego de acción sobre raíles tremendamente arcade y lineal, pero, precisamente, esta es un tipo de experiencia que tampoco abunda hoy en día. El multijugador apunta a que será el apartado en el que se verán más novedades. Mientras tanto, Nintendo se ha apuntado un tanto al rescatar del olvido una de sus franquicias más queridas.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.