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Idea para performance

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Actualizado hace 45 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Uno es un profesor universitario, casado, padre de dos hijos.
  • 02Escribe poemas malos sin saber que lo son.
  • 03El otro es el hijo medio tarambana que siempre cae en una familia bien.
  • 04Recita letras de Ovidi Montllor.

Uno es un profesor universitario, casado, padre de dos hijos. Escribe poemas malos sin saber que lo son. El otro es el hijo medio tarambana que siempre cae en una familia bien. Tiene un bar en el Raval. Recita letras de Ovidi Montllor. Los dos, a su manera, se consideran hombres deconstruidos y, aunque sientes que podrías conocerlos, son dos personajes de ficción en un par de series que se acaban de estrenar, Margot tiene problemas de dinero y Yo siempre a veces. 

Si Mark y Rubén, que así se llaman los dos personajes, se conociesen seguramente tardarían bastante en encontrar qué es lo que tienen en común. ¿Quizá que los dos tocaron el bajo en un grupo?, ¿son ambos alérgicos al marisco? No, no es eso. Lo que les hermana es que ambos son impagadores de la pensión de sus hijos. En el caso de Mark, el profesor, ser un padre atento de dos criaturas, las que comparte con su mujer, no le anima a hacerse cargo también del niño que ha tenido la alumna con la que se acostó.

Una escena de 'Yo siempre a veces' 
Una escena de 'Yo siempre a veces' LV

El otro, Rubén, quiere estar muy presente en la vida de su hijo, al que llama amorosamente “cacahuete”, pero jura que no puede darle a la madre del bebé, que se ocupa de él, más de cien euros al mes. Los números no le salen. Y que, por favor, no se vaya a trabajar a otro país, que no podría soportar tanto tiempo sin ver a su hijo.

El pago de la pensión alimenticia se incumple en tres de cada diez divorcios

El pago de la pensión alimenticia –que es perfectamente compatible con la custodia compartida: partirse el tiempo con los hijos no implica que el progenitor que más cobra no tenga que compensar al que cobra menos– se incumple en tres de cada diez divorcios, según los abogados de familia. Se calcula que hay más de medio millón de hombres en España que comparten esa condición. Practican lo que se llama violencia económica, una forma de violencia de género.

Para juntarlos a todos habría que llenar varias veces un gran estadio, como si fuera un concierto de Rosalía, y ahí habría de todo. Runners, evangélicos, militantes de la antigua nueva izquierda, aquejados de psoriasis, lectores de thriller nórdico, amantes del vino, skaters con alopecia, donantes frecuentes de sangre, ciclistas de domingo y tipos que te juran que preparan la mejor carbonara.

Se me ocurre que sería una gran performance, un hito artístico, reunir a esos cientos de miles de hombres tan distintos sin aviso previo y esperar a que ellos solos se dieran cuenta de qué les iguala. Quién sería, me pregunto, el primero que le preguntaría al de al lado: ah, ¿tú tampoco pagas?

Begoña Gómez Urzaiz
Begoña Gómez Urzaiz
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.