El deporte de élite propicia situaciones de extrema crueldad. Quinto hijo de un total de nueve, el maratonista Yomif Kejelcha Atomsa nació hace 28 años en Addis Abeba. Correr fue siempre su pasión. Cuando decidió abandonar sus estudios para poder entrenarse mejor, su padre le echó de casa. Tras su debut internacional en 2013, su carrera se desarrolló sobre todo en las pistas. En 2024 se pasó al asfalto batiendo en Valencia el récord mundial de medio maratón y ayer, en las calles de Londres, voló en su primer maratón. El etíope cumplió el sueño imposible de todo corredor de larga distancia desde que Johnny Hayes ganara los Juegos de Londres de 1908 en 2h 55m 18s: recorrer algún día los 42,195 kilómetros en menos de dos horas. Destrozó la barrera que siempre pareció infranqueable.
Y lo hizo sobrado. Frente a Buckingham Palace, Kejelcha logró un crono prodigioso de una hora, 59 minutos y 41 segundos, casi un minuto menos que el récord mundial anterior a la prueba. Un hito en la evolución humana, plusmarca de Etiopía, plusmarca de un debutante... pero el nombre de Kejelcha no figurará en la galería de héroes del atletismo: once segundos antes que él había cruzado la meta el keniano Sabastian Sawe.
Sawe, de cuya gesta ya se da cuenta en Deportes, sí será venerado, con todo merecimiento, junto a titanes como Owens, Nurmi, Zátopek, Lewis, Bubka, Isinbayeva, Beamon, Gebrselassie, Coe, Griffith Joyner o Bolt. Se le recordará siempre como el primer hombre que derribó un muro equiparable a la conquista de la luna o del Everest.
Para ello tuvo que recorrer la mítica distancia a una velocidad salvaje de 21, 2 km por hora. Una brutalidad. Pero, ¿hubiera podido hacerlo sin la competencia feroz de Kejelcha, que no se rindió hasta los metros finales? ¿Hubiese volado Mike Powell hasta los 8,95 metros en el salto de longitud de los mundiales de 1991 en Tokio sin la presión de un Carl Lewis que se impulsó hasta los 8,91, reventando ambos la legendaria marca de Bob Beamon de 1968?
Sawe agradeció el apoyo al público entusiasta de Londres (hay que presenciar al menos una vez en la vida el maratón de esa ciudad, donde el atletismo se vive como una fiesta y no como un atentado al derecho a desplazarse en coche). Tuvo un detalle con el fabricante de sus zapatillas galácticas de 97 gramos y no, no ignoró a su gran rival: “Fue muy competitivo, me ayudó mucho”. Yomif Kejelcha, el segundo hombre que corrió un maratón en menos de dos horas.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.