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Fernando H. Valls
Columnista

La desinformación, tan peligrosa como el hantavirus

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Actualizado hace 26 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01El rey Felipe VI ya lo advirtió en Paiporta: “No hagáis caso de todo lo que se publica porque hay mucha gente interesada en que haya caos”.
  • 02Caos  es un término de actualidad.
  • 03Sí, a una parte de la sociedad le interesa que haya una sensación de colapso.
  • 04Empezando por los “voceros del caos”, el término acuñado por Giuliano da Empoli en referencia a los tecnoligarcas que ponen sus plataformas al servicio de propagadores de la confusión y de la mentira, y facturan por ello.

El rey Felipe VI ya lo advirtió en Paiporta: “No hagáis caso de todo lo que se publica porque hay mucha gente interesada en que haya caos”. Caos es un término de actualidad. Sí, a una parte de la sociedad le interesa que haya una sensación de colapso. Empezando por los “voceros del caos”, el término acuñado por Giuliano da Empoli en referencia a los tecnoligarcas que ponen sus plataformas al servicio de propagadores de la confusión y de la mentira, y facturan por ello. La desinformación emerge con más fuerza si cabe en situaciones de crisis. Es un virus que se propaga con gran facilidad.

Uno de los pasajeros del 'Hondius' que desembarcaron en Tenerife 
Uno de los pasajeros del 'Hondius' que desembarcaron en Tenerife JORGE GUERRERO / AFP

Nos ha tocado vivir la era de la desinformación. El papa Francisco lo advirtió ante Jordi Évole en el 2019, asegurando que uno de los grandes problemas del periodismo actual era la desinformación. Hoy, siete años después, la población puede tener acceso a una cantidad ingente de datos y no por ello estar informada. Hay ciudadanos que se creen informados, cuando lo que están siendo es entretenidos o, directamente, manipulados.

El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) elabora periódicamente una guía para conocer cuáles son los mayores riesgos para la seguridad del país. El principal, en este momento, es el ciberespacio, catalogado como un riesgo “muy elevado”. Inmediatamente después emerge la palabra en cuestión, desinformación, definida como un riesgo “elevado” junto a la inmigración, la geopolítica, el espionaje, la economía o el terrorismo. Es decir, para los expertos en seguridad del Gobierno, la desinformación es una amenaza que se iguala en importancia a la crisis energética provocada por el estrecho de Ormuz o las amenazas de Trump a los productos europeos.

En la crisis del hantavirus la desinformación ha vuelto a emerger como una amenaza real. La ministra de Sanidad, Mónica García, advirtió que “el alarmismo, la desinformación y la confusión son medidas contrarias a la preservación de la salud pública”. En las redes sociales se ha visto de todo en los últimos días: desde imágenes generadas con inteligencia artificial retratando a falsos infectados a supuestos conductores de vehículos sanitarios sin la protección adecuada.

Los casos relacionados con la salud son, probablemente, el mejor terreno abonado a los intentos de manipulación. Un estudio de la Universidad Carlos III concluyó que cuatro de cada diez españoles son vulnerables a la desinformación en materia sanitaria. Cuando a los encuestados se les preguntó si ellos podían ser víctimas del virus de la desinformación la mayoría respondió que no lo creía. Así, cerca del 70% de los españoles se cree capaz de diferenciar una información falsa, aunque solo el 12% llega a comprobar de verdad si lo que lee o le están contando en un vídeo de Instagram o TikTok es cierto. ¡Solo uno de cada diez españoles contrasta lo que consume!

Lo preocupante es cuando el virus de la desinformación se apodera de los gobernantes. Es ahí cuando el periodismo y la visión de los expertos es de vital importancia. En estos días se ha creado falso alarmismo, se han propagado teorías sin base científica y se ha aumentado la sensación de miedo en una parte de la población a que vuelva a pasar lo mismo que en el 2020 con la covid.

Los interesados en crear caos intentan que los consumidores no sepamos diferenciar el azúcar de la sal. Nos ofrecen la IA, que anula en ocasiones el pensamiento racional e influye en la toma de decisiones. Hay ciudadanos en este momento tomando decisiones importantes que solo se fían de lo que le ha respondido el algoritmo. Cada vez pensamos menos.

Combatir la desinformación no es nada fácil. Los medios de comunicación y los periodistas nos esforzamos en intentar persuadir del peligro real al que se enfrenta cada día a la ciudadanía y de que nuestro trabajo intenta arrojar luz en este complejo mundo. No siempre lo conseguimos. En la juventud hay directamente un agujero negro.

En la sociedad se está empezando a crear una dualidad informativa. Por un lado, una parte de la sociedad se encuentra bien informada, consulta informes de calidad y basa la toma de decisiones en los datos que le ofrecen medios de comunicación o profesionales contrastados, independientemente de su ideología. Por otro lado, una parte de la ciudadanía solo se informa por las redes sociales, donde no hay ningún tipo de control, ni comprobaciones ni rendición de cuentas. Se fían prácticamente de todo. El virus de la desinformación campa a sus anchas.

En definitiva, somos la sociedad con posibilidad de estar más informados y nunca hemos estado tan desinformados.

Fernando H. Valls
Fernando H. Valls
Columnista

Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro 'El año que vivimos sin Gobierno' (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.