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Opinión
JL
Columnista

Se me ha hecho tarde, muy tarde

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Actualizado hace 6 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Ayer madrugué, cosa muy desagradable, por hacer un pequeño favor a mi hijo –el ­delito de paternidad nunca prescribe–, que exigía ir a su domicilio.
  • 02El edificio tiene un piso turístico y en la puerta estaba plantado un turista inglés de aspecto cuarentón al que una voz femenina negaba la entrada. – I know, I’m late.
  • 03Reproduzco la versión original porque el inglés es más contundente.
  • 04Tampoco imagino a un marido indígena limitándose a decir “lo sé, llego tarde”.

Ayer madrugué, cosa muy desagradable, por hacer un pequeño favor a mi hijo –el ­delito de paternidad nunca prescribe–, que exigía ir a su domicilio. El edificio tiene un piso turístico y en la puerta estaba plantado un turista inglés de aspecto cuarentón al que una voz femenina negaba la entrada.

I know, I’m late.

Reproduzco la versión original porque el inglés es más contundente. Tampoco imagino a un marido indígena limitándose a decir “lo sé, llego tarde”. Muy tarde.

Gracias a la igualdad de género y la telefonía móvil, uno daba por extinguido al hombre que se entretiene unas horas y llega al hogar con el amanecer pero sin las llaves. ¿Es justo exponerlo en el rellano al juicio vecinal, sin concederle el derecho –y el deber– no al voto sino a explicarse?

Pensé en apuntar: “¡No basta reconocer los hechos, tienes que ganar el relato. Añade: déjame que te explique o no te lo vas a creer!”. Pero como la situación era embarazosa, entré en el piso de mi hijo y abandoné a su suerte al trasnochador que quizás no estaba cansado cuando ella decidió acostarse.

El turista del siglo XXI se exige darlo todo, se patea hasta el último objetivo y provisto de un botellín de agua se derrumba por la noche. Pero, ¿y si se trata de un calavera? ¿Acaso los calaveras no pueden trasnochar precisamente en sus días de vacaciones?

Yo supongo que el hombre bajó un rato a la calle con la intención de estirar las piernas o tomar algo en la esquina y la mala fortuna de encontrarse a un amigo de la infancia que, a su vez, le invitó a una ronda, gesto que, por cortesía, hay que corresponder.

Nadie entiende hoy a los trasnochadores. La ciudadanía tiene despejada la agenda después de medianoche y el noctámbulo se limita a disfrutar de tan insólita libertad. De ahí que se olvide de todo, empezando por las llaves y acabando por que es socio del Leeds United pero vive o viaja en pareja.

Casualmente, una hora después compartí el ascensor con la dupla. Él llevaba gafas de sol. Y ella, muchos planes. Algo me dice que le esperaba un día muy largo, a él que las noches se le hacen tan cortas. Otro artista incomprendido.

JL
Joaquín Luna
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.