Cuando el Papa programó la visita oficial que inició ayer en España, poco podía imaginar el clima de polarización tan grande que existe en la vida política del país. Desde la investidura de Pedro Sánchez, la situación de confrontación recuerda a una olla exprés que emite un pitido cada vez más largo y prolongado y que parece que va a estallar de un momento a otro. Por eso, nada más pisar tierra española, en su primera alocución pública, el Papa cogió el rábano por las hojas y anunció que venía “a alentar e inspirar (...) una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta nación”. Y recordó que la historia de España sugiere que “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”. Sabias palabras que no parece que vayan a cambiar el clima de crispación que vive el país.
Pero haríamos bien en escuchar al Papa. En este primer año de actividad ha sorprendido con un discurso valiente y comprometido, que ha servido por igual para pararle los pies a Donald Trump como para criticar a los tecnooligarcas que pretenden dominar el mundo a través de la inteligencia artificial. El gran mérito de Robert Francis Prevost es lograr que su discurso sea seguido y valorado no solo por la familia católica, sino también por los laicos que respetan sus puntos de vista. Su primera encíclica, Magnifica humanitas, ha sido impactante por el nivel intelectual que expone y no es de extrañar que ayer estuviera ya entre los libros de no ficción más vendidos en la calificación del suplemento Cultura/s de nuestro diario.
Mañana lunes tendrá un encuentro con miembros de las Cortes por iniciativa suya, donde podrá desarrollar en privado el discurso esbozado ayer. Vale la pena destacar también el guiño que lanzó ayer a la política internacional de Pedro Sánchez, al que agradeció su “fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo”.
Su viaje a Canarias para visitar un centro de refugiados emite un mensaje a una Europa que dentro de pocos días verá entrar en vigor el nuevo Pacto Europeo sobre Migración, que facilita la creación de espacios fuera de la UE para recluir a inmigrantes indocumentados. En fin, un Papa que no deja indiferente.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.