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Opinión
Ignacio Orovio
Periodista

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Actualizado hace 35 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01Después del FOMO, el JOMO:  fear  y  joy , miedo y placer.
  • 02El concepto de  fear of missing out  se utiliza desde los años noventa.
  • 03Al parecer lo acuñó el consultor empresarial israelí Dan Herman para describir el miedo de estar perdiéndose cosas.  Por entonces no llevábamos las redes sociales en la mano, ni siquiera en el bolsillo, con lo que el término se usaba en marketing para orientar a las marcas y para generar en los clientes potenciales la necesidad de consumir algo.
  • 04El término se empezó a popularizar en el 2004, cuando un estudiante de la Harvard Business School explicó la idea en un artículo satírico de una revista estudiantil, pero la explosión del término se ha dado desde el 2014, con la universalización de los smartphones.

Después del FOMO, el JOMO: fear y joy , miedo y placer. El concepto de fear of missing out se utiliza desde los años noventa. Al parecer lo acuñó el consultor empresarial israelí Dan Herman para describir el miedo de estar perdiéndose cosas. 

Por entonces no llevábamos las redes sociales en la mano, ni siquiera en el bolsillo, con lo que el término se usaba en marketing para orientar a las marcas y para generar en los clientes potenciales la necesidad de consumir algo.

Una mujer graba un concierto con su móvil 
Una mujer graba un concierto con su móvil Aleksandar Georgiev Vrzalski

El término se empezó a popularizar en el 2004, cuando un estudiante de la Harvard Business School explicó la idea en un artículo satírico de una revista estudiantil, pero la explosión del término se ha dado desde el 2014, con la universalización de los smartphones.

En los últimos años se han publicado decenas de estudios sobre el FOMO y las secuelas, médicas y hasta vitales, que puede conllevar el miedo a no estar en la pomada.

Hoy, con las redes repletas de gente contando sus vidas maravillosas, está estudiado que genera ansiedad, estrés, insatisfacción crónica, comparación permanente (negativa), dificultad de concentración, de sueño, toma de decisiones impulsiva, agotamiento social…

¿Qué hacer para evitarlo? ChatGPT lo tiene claro: practicar el JOMO­. Qué tío. El Joy of missing out. El placer de saber que te estás perdiendo cosas.

¿Placer? ¿No será el placer de convertirte en otra cosa? ¿El otro extremo del péndulo? El filósofo y ensayista Juan Evaristo Valls Boix acaba de publicar JOMO. El gusto de perder y el titular de una de las entrevistas que ha concedido dice: “Yo quiero una casa, no viajar ni visitar mil países; quiero estar tranquilo en mi barrio, me importa un bledo ser alguien”. Valls Boix reivindica cortar con la demanda de consumo ininterrumpido y la tiranía del contenido. “Parar o relajarse sin hacer nada se vuelve un privilegio”, afirma.

No ha tardado en aparecer… el Jomo Club. Funciona en Madrid y París y ofrece seis opciones de asociación: una, ingresar en una “comunidad” donde compartir pasiones; dos, “un programa mensual selecto” de arte, gastronomía, etcétera, con “rituales de conexión con uno mismo”; tres, “una aplicación interactiva exclusiva”, con “panel de control personal” y mapa de la ciudad para no perderse nada; cuatro, “asistente personal de reservas” y consejos por WhatsApp “24/7”, con recomendaciones y  “actualizaciones en tiempo real”; cinco, los espacios JOMO o “refugios seguros”, y seis, membresía con invitaciones a una selección “exclusiva” de actos.

Todo ello, por el módico precio de 60 euros al mes, o 600 al año. Y la garantía de empezar a formar parte de algo, de estar en la pomada y –suspiros– curarse de FOMO.

Ignacio Orovio
Ignacio Orovio
Periodista

Redactor jefe de A Fondo. Antes, en Cultura, Política y responsable de tribunales en Barcelona y Madrid. Entre 2005-2007 cubrió el proceso de paz con ETA. Contacto: afondo@lavanguardia.es

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.