Hace tanto calor que Miguel Ángel Rodríguez le ha echado un hielo al whisky. La apreciación de @LarryWalters_ sobre MAR, la mano derecha de Ayuso, es la prueba definitiva de que la ola de calor abrasa.
Mire. Está allí, al final de la barra. No haga aspavientos, que usted también tiene sus propios inequívocos gestos de ingesta que indican que hace calor: se siente espléndido a pesar del lorenzo que aún pica por la tarde y consume más Aperol Spritz de lo normal; y por la noche, para pasar el bochorno, lo cambia por un gin-tonic, con pepino incluido. El mismo pepino que aparta cuando se lo sirven en el Big Mac le encanta si acompaña la ginebra, lo que son las cosas.
Beber fresco es una manera más de pasar el verano, la estación del año oficialmente ya la más insoportable de todas. Hay a quien todavía le gusta. O que lo hace ver, como señala @Docstock80: “'Es que hay más horas de luz', dicen mientras entran en combustión espontánea”.
Espere, que habla MAR ahora en voz alta: “Ley de Ayuso del concebido no nacido. Esto significa que, según termina de fecundar, antes de ducharse, lo que tiene la mujer en su vientre es una persona con derechos. Derechos también para su familia. Esto es la revolución frente a la cultura woke e izquierdista”. La mujer vista como un útero con patas. “Madre mía, lo que hace el whisky”, dice @Subero78. No. Todavía no ha bebido ni gota. Él es así.
A lo que íbamos, que el verano revienta. Si incluso @X__Mile le ha llamado cari al ventilador, por favor. Es que, Tort, ya nos diste la tabarra diciendo que enero era fatal, que el sol teletrabaja para entonces... es que no te gusta nada, me dirá usted. Que me falta empatía y entender el punto de vista de los demás, que hay team calor y team frío. Bueno, bien, dos cosas: primera, avisaba entonces de que ya marzo, con su ternura, engaña cuando nos hace creer que en los próximos meses de más calorcito hay futuro; y segundo, hago mía la coña de @IRALparatodo:
–Empatía es ponerse en el lugar de otras personas, y yo soy muy empático...
–No, señor, eso es colarse. Póngase al final de la fila.
Hay una cierta romantización del verano, de cuando alguna vez, muy puntualmente, la máxima era de treintapocos. De aquellos tiempos de cubata de tubo, cuando la Larios era la única ginebra y todos conveníamos que sabía a colonia. Aquellos años ochenta y noventa de cuando el rojo del bitter con alcohol era el aperitivo de moda, en lugar del brebaje aquel anaranjado, amargo y caro –básicamente el primo sofisticado de la Fanta- que de tan guay e instagrameable incita a ponerse gafas de sol.
“La gente tiene mitificada una estación del año en la que, durante ocho horas al día, al aire libre en el 80% del Estado español no puedes hacer nada, simplemente porque de pequeños tenían tres meses de vacaciones...”, dice @BrioEnfurecida. También es un poco eso.
MAR se ha ido. Hace un rato. Quizá avergonzado de lo que ha dicho. Ha dejado intacto y aguado el whisky. Con MAR también se ha fundido el cubito y las pocas ganas de soportar su comentario y el verano.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.