Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
Opinión
Carlos Zanón
Columnista

McCartney canta

Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 28 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01Ahora que la voz de McCartney es la de alguien de 84 años, uno repara en que la suya lleva siendo casi un siglo la voz del pop por excelencia.
  • 02Todos los que vinieron después de escuchar su primer “one, two, three, four” (bandas, solistas, iconoclastas y subversivos) lo hicieron con ese molde, ese tono, ese timbre, esa manera de cantar.
  • 03Ha sido casi imposible escapar de ella.
  • 04Es la voz que resonaba en tu cabeza cuando cantabas.

Ahora que la voz de McCartney es la de alguien de 84 años, uno repara en que la suya lleva siendo casi un siglo la voz del pop por excelencia. Todos los que vinieron después de escuchar su primer “one, two, three, four” (bandas, solistas, iconoclastas y subversivos) lo hicieron con ese molde, ese tono, ese timbre, esa manera de cantar. Ha sido casi imposible escapar de ella. Es la voz que resonaba en tu cabeza cuando cantabas. La que entonas sobre los primeros acordes de la guitarra. La que se electrifica con tu primera banda. No tiene acento, no tiene marca de aguas ni denominación de origen. No es sofisticada, no necesita lecciones ni prevenciones.

  
KAMIL KRZACZYNSKI / AFP

The Beatles eran una fiesta sin límite de aforo ni contraseña para entrar. No necesitabas drogarte, ser ciudadano decente, ir de enterado o ser un gañán violento. Fueron el elefante blanco. El romance del siglo XX. El poder de la amistad y de la clase obrera a través de la industria del entretenimiento. Las adolescentes fuera de sí en sus conciertos, por suerte, le comieron la tostada a los gafapastas amantes del jazz, las raíces y el humo de sus pipas. 

Cuando el beatle desaparezca, nos dejará un boquete enorme: cantemos sus canciones

The Beatles lo hicieron todo, lo mezclaron todo, lo inventaron todo y todo parecía salirles bien y con la sensación de que cualquiera tiene dentro a alguien que también puede hacerlo. Nunca dejaron atrás a nadie. Podías abandonarlos y volver. Sin reproches.

Y allí, por supuesto, estaba la voz de Macca que podía gritar, rock’n’rolear, ser cursi, decir tonterías, avisarte que ya no había camino para volver a casa o recordar a su madre. No importaba. Todo en el número acertado de la ruleta. Ahora con su nuevo trabajo, The boys of Dungeon Lane, hay muchas cosas que siguen, increíblemente, estando: su maña para las melodías, su ambición competitiva, su infantil manera de fingir que no es un anciano, pero la voz, aquella voz, ya no está. Ha mutado en otra que parece romperse y que, quizás por eso, sabe comunicar una emocionante fragilidad y, más ahora, cuando ha decidido dejarse atrapar por la nostalgia de haber sido beatle.

Cuando desaparezca –él y otros que han definido la cultura popular y nuestras vidas– lo hará dejándonos dentro un boquete enorme. Aprovechemos que aún no ha llegado ese momento. Elijamos cualquier canción suya y cantémosla. Da igual cómo nos salga. Todo estará bien.

Carlos Zanón
Carlos Zanón
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.