cada día ocurre con mayor frecuencia: estás dale que te pego con tu ordenador, tratas de abrir un programa o entrar en una web y, de repente, te topas con esta orden en tiempo verbal imperativo: prueba que eres humano. Para sortear la barrera debes pulsar el botón “no soy un robot”. O identificar letras y números de caligrafía lisérgica. O elegir, en un mosaico de fotos, las que contienen un árbol –o una silla o una copa…– y descartar el resto.
Cuando aciertas, aparece en pantalla un Success! (“¡Éxito!”) que te da un subidón. ¡Qué bien! ¡Soy humano!, musitas alborozado. Como si por un momento hubieras temido ya que no lo eres.
Los humanos tenemos que asegurarles ya a máquinas robotizadas que no somos robots
Estos controles son una herramienta de seguridad conocida como Captcha. (Nada que ver con Chatka, el cangrejo real capturado en los mares de Okhotsk, Bering o Barents). Están ideados para combatir los bots que quieren meter mano en nuestras redes y explotarlas de modo ilícito. Hasta ahí, bien... Pero son también un incordio y un motivo de reflexión.
Son un incordio porque crece a diario el número de tareas de gestión que se nos imponen en el universo digital, ya sea para tratar con el banco, hacer compras o renovar claves de acceso. Y son motivo de reflexión porque… ¿adónde nos dirigimos los humanos cuando tenemos que asegurarle a una máquina que no somos robots, cuando ya son por tanto esas máquinas robotizadas las que validan nuestra condición humana?
Antes teníamos por humano al ser inteligente y creativo, caracterizado por su capacidad para el pensamiento abstracto y el lenguaje complejo, con dotes empáticas y morales... No lo digo yo, sino la IA. Pero eso que sabe la IA parecen ir olvidándolo muchos humanos, que dedican incontables horas a seguir, a dar likes y a abismarse en scrolls que minan su voluntad, su creatividad o su condición proactiva, acercándolos al perfil del robot.
La ultraderecha afirma que estamos en vísperas de un gran reemplazo. Ya veremos. Pero quizá no sean otros humanos, nacidos lejos de aquí pero con un potencial igual al nuestro, quienes nos reemplacen, sino los robots. Cada uno de esos “prueba que eres humano” es ya un negro indicio.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.