Decenas de miles de ciudadanos disfrutarán estos días, vengan del norte, del sur o del más allá, de una autopista AP-7 sin peajes, un ahorro ideal para invitar a una ronda de helados de pistacho. ¿Para cuándo el homenaje de la ciudadanía a los miles de conductores que, en un gesto digno de Rosa Parks, se plantaron en el 2012 ante el abuso de los peajes?
Cuando cada uno de nosotros adelante a un camión esloveno en la AP-7, estaría bien que admitiese que las conquistas sociales no caen del cielo (bueno, yo no, que vivo sin coche). Hace catorce años, miles de insumisos organizaron –o más bien les organizaron– la campaña No vull pagar, consistente en no soltar un euro a la concesionaria y afrontar la represión correspondiente en forma de multa.
¡Cien mil denuncias al respecto en el 2012, de las que 6.058 fueron abonadas, por aquello del pronto pago! La lucha popular, como se deduce, da frutos si la ciudadanía une fuerzas, la autodeterminan y grita aquello tan ibérico de ¡hasta aquí podríamos llegar!
Gracias al movimiento No vull pagar, todos disfrutamos ahora de una autopista decana sin rascarnos el bolsillo, ni siquiera los conductores del mismísimo Estado español –que carece de conductores, es por no escribir España–.
Son días para recordar la gesta de quienes en el 2012 lucharon por acabar con los peajes
La memoria o es democrática o no es memoria y está para recordar que antes del 2021 había que apoquinar en la AP-7, a diferencia de las autopistas de Extremadura que son gratuitas pero nos pillan lejos. Aquel movimiento transversal de la ciudadanía catalana confirma que si todos vamos a una ganamos el Mundial, suprimimos los peajes y terminamos llenando en agosto las costas de Levante y las playas de Lloret.
¿Demasiados camiones? ¡El peaje! El peaje siempre llega y sorprende a los que ignoran que en esta vida nada sale gratis o que el Estado solo da lo que antes te quita. Lejos de enervarse, los conductores deberían entender que la dignidad es lo primero y a nadie le viene de una hora (o dos o tres).
No me cansaré de encomiar a los activistas del No vull pagar y a quienes llegado el 2021 –fin de los peajes– no tuvieron tiempo de hallar alternativas.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.