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Opinión
Carlos Zanón
Columnista

El golpe de nuestras vidas

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Actualizado hace 7 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01“¿De qué se me acusa?”, pregunta el protagonista de  El proceso.  “Señor K, ¿no pretenderá decir que es inocente?”, le contestan.
  • 02Aún no sabemos de qué es culpable Pedro Sánchez y quizás no lo sepamos nunca, cuando pasados unos años salga de la cárcel, y no sé quién quedará libre para ir a buscarle, quizá Salvador Illa, en un coche eléctrico fabricado en Singapur.
  • 03Habrá cumplido pena él, su mujer, todo quisque.
  • 04Penas desmesuradas, hiperbólicas, castigos ejercidos sobre las intenciones, propósitos y proyectos, además de las acciones punibles y corruptelas aunque sometidas al habitual doping judicial.

“¿De qué se me acusa?”, pregunta el protagonista de El proceso. “Señor K, ¿no pretenderá decir que es inocente?”, le contestan. Aún no sabemos de qué es culpable Pedro Sánchez y quizás no lo sepamos nunca, cuando pasados unos años salga de la cárcel, y no sé quién quedará libre para ir a buscarle, quizá Salvador Illa, en un coche eléctrico fabricado en Singapur. Habrá cumplido pena él, su mujer, todo quisque. Penas desmesuradas, hiperbólicas, castigos ejercidos sobre las intenciones, propósitos y proyectos, además de las acciones punibles y corruptelas aunque sometidas al habitual doping judicial.

    
Diego Radamés / Europa Press

Cuando yo era crío, había un chaval que, si me veía durante el patio, me zurraba. Una y otra vez. Sin ninguna razón. Un día le pregunté por qué lo hacía. “Porque puedo”, me contestó. Lo que está pasando –en el mundo, en nuestro país–, el  desmantelamiento de derechos y normas de conducta y actuación, el activar –electrificados y patrioteros– unos marcos en los que el otro es un zombi –terrorista, emigrante, activista– que abatir, lo están haciendo porque pueden. Pueden y ya no quieren esperar más. Si en todo el mundo tienen a su machote, nosotros queremos al nuestro. Estamos impacientes. Le hemos avisado demasiadas veces, Señor K. Ahora ya es tarde.

La extrema derecha es una manera violenta de acceder al poder: lo hace porque puede

¿Recuerdan cuando no entendíamos cómo no se pudo frenar a Hitler por vías democráticas al poder? ¿O cómo es que no se pudo defender la República española? ¿Cómo no se hizo nada con los pogromos en Rusia y en la Alemania del Este? Ahora lo entendemos mejor sin que eso sea una respuesta. Ellos pueden, lo hacen y nosotros no sabemos cómo detenerles. Antes y ahora. Estamos deslumbrados por los focos en medio de la carretera y no sabemos cómo pudimos llegar a esto, pero lo cierto es que ese camión va a embestirnos y seguimos discutiendo, pensando, reuniéndonos y sosteniendo Pereira.

La extrema derecha es una manera violenta de acceder al poder. Tan sencillo como eso. Lo hace porque puede y mientras pueda. Por eso, cuando se explica, lo hace mal y con prisas porque hasta a sus votantes los argumentarios les aburren. Quieren las consecuencias ya, lo antes posible. Aunque luego dirán que no sabían, que no esperaban, que nunca hubieran pensado que. Pero esto también es sencillo. Si los votas, haces que pase lo que pasará. ¿O es que pretendes decir, señor K., que serás inocente?

Carlos Zanón
Carlos Zanón
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.