El origen de la expresión chao pescao es incierto. Sabemos que tiene amplia difusión en Latinoamérica y España y, también, que no vale la pena devanarse los sesos en busca de un significado perdido en el origen de los tiempos, porque no existe. No hay ningún relato iniciático con un pescado de protagonista que sustente la locución coloquial que Isabel Díaz Ayuso puso ayer en boca de todos. Pescao es una burda elisión de pescado practicada para que la palabreja rime con chao . Una rima esculpida a martillazos, claro.
Un equivalente en su vacuidad semántica sería No te enteras, Contreras, otro dicho sin mayores pretensiones. Si existió o no un Contreras que se merecía pasar a la historia como paradigma boomer del despiste, nunca lo sabremos. O un Lucas fundacional a quien alguien anhelaba perder de vista. Quién sabe.
Chao pescao es una expresión que no suele utilizarse en la esfera pública. Y, sin embargo, no debería extrañar a nadie que la pronunciara ayer una política tan poco convencional como la presidenta de la Comunidad de Madrid en su enésimo intento de dar carpetazo a la polémica que la persigue este verano sobre el famoso ático de Chamberí.
Con su desparpajo habitual, Díaz Ayuso quiso sacudirse así las preguntas de los periodistas sobre la extraña compra del apartamento por parte de la Comunidad de Madrid, justo después de que el presidente de su partido, Alberto Núñez Feijóo, hiciera unas declaraciones en las que no solo no la defendía, sino que incluso sembraba dudas sobre el proceder de la Comunidad. “El apartamento está en venta, pues chao pescao”, fueron las palabras de la presidenta.
En el fondo, Díaz Ayuso se guía por la lógica contemporánea de la inmediatez digital. El paso del televisor monocanal a un universo de pantallas infinitas generó la falsa ilusión de que la realidad se podía modelar a conveniencia con un dedo o un clic. El propio mundo político ha adoptado sin complejos la expresión del videojuego “pasar pantallas”, que tanto vale para justificar un cambio de enfoque ideológico como para –en el caso que nos ocupa– intentar librarse de un asunto que tiene mala solución.
Pero las palabras van y vuelven; a veces, son un bumerán. Cada día cunde más la sensación de que hay personas en el propio PP que, en la intimidad, le están diciendo a Díaz Ayuso “chao pescao”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.