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Opinión
Lola García
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Que alguien nos frene

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Actualizado hace 22 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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4 puntos clave Ver
  • 01En los últimos días asistimos a una proliferación de llamamientos para controlar el ritmo de desarrollo de los modelos de inteligencia artificial (IA).
  • 02Al mismo tiempo que las grandes compañías presionan, sobre todo a la Administración de EE.UU. y a la UE, para mantener la mayor desregulación posible que les permita multiplicar sus ganancias, algunos de sus dirigentes reconocen que el juguete se les está yendo de las manos.
  • 03No se trata solo de empleados que deciden desvincularse para no cargar con la culpa de un moderno J.
  • 04Robert Oppenheimer, sino que mandamases como Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (X) o Demis Hassabis (Alphabet-Google), que no se han caracterizado por sus escrúpulos precisamente, ya están pidiendo que alguien los frene en su carrera para no acabar todos estrellados.

En los últimos días asistimos a una proliferación de llamamientos para controlar el ritmo de desarrollo de los modelos de inteligencia artificial (IA). Al mismo tiempo que las grandes compañías presionan, sobre todo a la Administración de EE.UU. y a la UE, para mantener la mayor desregulación posible que les permita multiplicar sus ganancias, algunos de sus dirigentes reconocen que el juguete se les está yendo de las manos. No se trata solo de empleados que deciden desvincularse para no cargar con la culpa de un moderno J. Robert Oppenheimer, sino que mandamases como Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (X) o Demis Hassabis (Alphabet-Google), que no se han caracterizado por sus escrúpulos precisamente, ya están pidiendo que alguien los frene en su carrera para no acabar todos estrellados.

No se trata de renunciar a un avance tecnológico de tal utilidad, sino de avanzar a un ritmo acorde con las capacidades de adaptación de la humanidad. Cualquiera que lea hoy un periódico puede apreciar la cantidad de informaciones sobre las más diversas aplicaciones de la IA y los problemas que conlleva. Hace menos de cuatro años, la sigla IA era un exotismo. En ese escaso tiempo hemos pasado de debatir sobre la pérdida de empleos o la hipotética merma en la creatividad a dar un salto inquietante. Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, acaba de avisar de que en seis o doce meses un enjambre de agentes de IA “podría ser capaz de apoderarse de todo internet”, es decir, del funcionamiento de nuestro mundo, desde las pequeñas cosas de nuestro día a día hasta el sistema financiero o las armas más letales.

Las sucesivas advertencias no han sido desmentidas por los dueños de esas grandes compañías, salvo el inefable Mark Zuckerberg. Los gobiernos apenas dedican esfuerzos de cooperación en este asunto. Parece inevitable dejarlo en manos de EE.UU. y China. El sufrimiento de millones de personas en las dos guerras mundiales alumbró la creación de las Naciones Unidas (hoy en declive), y los temores de la guerra fría favorecieron acuerdos de destrucción de arsenales nucleares. En esta nueva era, ¿surgirá a tiempo la presión social suficiente como para crear una alianza mundial que vigile y controle las IA?

Lola García
Lola García
Directora adjunta

Licenciada en Periodismo y Políticas. Directora adjunta de La Vanguardia. Autora de la newsletter 'Política', que se publica cada jueves, y de los libros 'El naufragio' y 'El muro', sobre el conflicto catalán

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.