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Opinión
Margarita Puig
Columnista

Solo es apretar un botón

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Actualizado hace 11 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Cuesta comprender qué parte de “apague el móvil” no se entiende.
  • 02No es una frase especialmente barroca.
  • 03No exige resolver ninguna ecuación ni es tampoco una descripción micénica.
  • 04Son tres palabras y una de ellas, móvil, la tiene usted en la mano.

Cuesta comprender qué parte de “apague el móvil” no se entiende. No es una frase especialmente barroca. No exige resolver ninguna ecuación ni es tampoco una descripción micénica. Son tres palabras y una de ellas, móvil, la tiene usted en la mano. Solo hay que apretar un botón. No cuesta nada.

Pero no hay manera. Clara Sanchis interrumpía hace unos días su interpretación de Una habitación propia para exigir una revisión general de los teléfonos móviles. Dejaba de ser Virginia Woolf, la mujer que osó pisar el césped de la universidad ficticia de Oxbridge, y pasó a ser una versión de su yo más enojado convertido en inspectora de telecomunicaciones en el patio de butacas.

   
Getty Images/iStockphoto

En un terrible y extraordinario salto. Venía Woolf hablando de la independencia intelectual, la creación, las condiciones materiales que una conciencia exige para pensar y tuvo que encararse a la incomodidad del ¿quién es el de la alarma? Saltó del monumental entramado dialéctico que sostiene como nadie a la bronca vecinal más desagradecida.

En una representación de Señora de rojo sobre fondo gris , José Sacristán, que también sabe lo que es que te arranquen de tu personaje en plena escena, se acercó a la propietaria de un móvil que no callaba para recibir un relajado “hola, guapo” como respuesta. Hay que reconocerle a la espectadora una confianza admirable. Había pagado para ver a Sacristán y lo tuvo más cerca que nadie.

Son solo tres palabras: apague el móvil, y una de ellas la tiene usted entre sus manos

¿Cómo hacerlo? Pasa aquí y en Broadway. A Lola Herrera y a Josep Maria Pou. A Charo López. A Hugh Jackman y Daniel Craig (“cójalo, quizá tiene una historia mejor que la nuestra”, instaron al propietario del incordio). Y hasta a Kevin Spacey (en el Old Vic londinense abandonó su Ricardo II y se retiró al camerino) y Patti LuPone, que en el Lincoln Center se llevó a bastidores un teléfono peleón. Pero para incautación la de Leo Bassi, que en una ocasión en Madrid arrancó de un manotazo al propietario el aparato que le interrumpió y lo pulverizó a taconazos sobre las tablas.

Porque no es solo que suene. Son las notificaciones. Es la vibración. Es esa luz blanca que ciega. Es esa mala educación generalizada. Es esa increíble falta de respeto. Es no saber deslizar un botón.

¿Tanto cuesta? Modo avión o dejar el móvil en casa.

Margarita Puig
Margarita Puig
Columnista

Margarita Puig (Barcelona). Empezó su carrera profesional en el Diari de Barcelona . Desde entonces la hemos visto y escuchado en programas tan variados como Gol a Gol ; Tot l’esport ; Bonic vespre ; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda ; Senyores i senyors , en el programa de Toni Clapés Versió RAC1 ; en Els matins de Josep Cuní , en TV3; en 8 al dia , de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc , en el Canal 33. Conocedora de los rincones más recomendables e insólitos de Barcelona, también es autora de guías como Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.