La crisis de la vivienda exige medidas urgentísimas para paliar en 24 horas lo que no se ha hecho en años, premura que da emoción a la actualidad y anima la acampada en la Puerta del Sol, gran cantera de vicepresidentes, ministros, subsecretarios y asesores del mañana.
A grandes males, grandes remedios, decían las abuelas y hoy los ministros con mando en plaza. De ahí que todo un titular de Cultura propusiese expropiar el piso del que fue desahuciada Maricarmen y otro problema solucionado. ¡Si hasta Francisco Franco estaría hoy en la plaza del Sol dando la turra sobre la inoperancia de los partidos y la necesidad de medidas excepcionales en vivienda!
Todos los españoles tenemos una solución al problema de la vivienda siempre y cuando excluya la responsabilidad individual. Para aportar algo al debate, yo propondría a las administraciones la elaboración de un censo sobre las viviendas dedicadas “a encuentros eróticos de carácter reservado”, la definición académica de picadero. ¡Y a expropiar!
A la espera de ese censo, mucho me temo que quedan pocos picaderos en Madrid o Barcelona y aún menos en la España vaciada donde este tipo de pisos llaman la atención y suscitan murmullos, lo que atenta contra su naturaleza.
Entre otras urgencias, cabe la opción de ilegalizar el uso de un piso con fines eróticos
La escasez de vivienda de alquiler –¿alguien se sorprende?– , sus precios y la aparición en el mercado de los divorciados han reducido drásticamente los picaderos, otra reliquia del siglo XX entre cuyas cualidades figuraba el aprovechamiento minimalista del espacio, el pago puntual del alquiler y mucha discreción a efectos de no molestar a los vecinos.
¿Eran de izquierdas o de derechas los picaderos? Ciertamente exigían poder adquisitivo, horas extras y una relación carnal fija o discontinua, si bien, a efectos transversales, fueron precursores del coliving, ya que existían cooperativas de amigos y aún compañeros de trabajo que se organizaban para el aprovechamiento del habitáculo (también llamado estudio, acaso del latín).
Y así concluyo esta chapuza, que no dista mucho de las que cometen quienes alternan indignación y sillas en el Consejo de Ministros.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.