“¿Inmigración? Un país debe tener la puerta muy grande, pero las vallas muy altas”. El colaborador del primer ministro canadiense Carney, Michael Ignatieff, que también fue líder del partido liberal, reflexiona así para La Contra. Y los lectores lo aplauden.
Ignatieff ganó el Princesa de Asturias de Ciencias Sociales tras oponerse, como rector de universidad en Budapest, al racismo de Orbán. Nadie más opuesto, pues, a la ultraderecha MAGA y a quienes tratan de rascar votos de la frustración de la clase obrera al verse obligada hoy a competir con los inmigrantes en sueldos y precios, vivienda y colas en sanidad, educación, pensiones...
La derecha ha coincidido tradicionalmente con la izquierda en apoyar la inmigración masiva y en ser permisiva con la ilegal, porque para unos era mano de obra barata para sus granjas, tierras, fábricas y hogares; y para otros, argumento de postureo buenista. Después, el coste tributario de la inmigración ilegal ha tenido que ser asumido por todos. Por eso, sorprende la postura del centrista y liberal Ignatieff.
Debemos ser generosos, precisa, con quienes cumplen la ley y llegan para trabajar y crear y compartir la prosperidad de nuestros países; pero duros con las mafias que explotan a los ilegales. Pide ponerles las vallas muy altas al tiempo que se les enseña el camino a todos para que lleguen legalmente por la puerta sin jugarse la vida. Analizar y decidir caso por caso.
Inmigración es la palabra clave de este siglo
Ignatieff me cuenta que ideó la frase cuando en campaña electoral descubrió que quienes pedían más mano dura contra las mafias de los ilegales eran precisamente los inmigrantes ya plenamente canadienses, como él, que querían equidad en el trato para todos. “Y –añade Ignatieff– un país no es un hotel: quienes llegan deben adaptarse a la lengua, leyes y costumbres locales”. Ni un solo gueto, pues.
Inmigración es la palabra clave de este siglo. España tenía 35 millones de habitantes a finales del siglo XX –hoy tiene 50– y Catalunya, 6 –hoy tiene 8,2–. Nada ha cambiado más nuestras vidas y nada explica mejor nuestra realidad...
Y carencias de vivienda, que son de transporte, y educación: el 36% de los menores de 20 años en España y el 40% de menores de 5 años nacieron en el extranjero. En España residen casi un millón de inmigrantes ilegales, estima Funcas por las visitas sin papeles a la sanidad pública.
Todo cuanto alimenta titulares ahora en precampaña electoral es inseparable de esa palabra del siglo. Tenemos ya en porcentaje más inmigrantes que EE.UU. y Canadá, y que cualquier país de la Europa próspera, que empieza a filtrarlos. Ignatieff lo sabe. Y tiene razón.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.