El anunciado paso del minihuracán la noche del sábado y que, por suerte, no llegó a esa categoría, nos ha dejado atónitos y asustados. Lo peor han sido las víctimas mortales, además de los numerosos daños materiales y los datos de precipitaciones récord en Catalunya. La lluvia casi monzónica de este fin de semana ha llevado los ríos al límite de su capacidad y algunas infraestructuras han estado a punto de ser destruidas por la fuerza del agua.
Lamentablemente no estamos ante una anécdota. Los expertos advierten que ya sufrimos el efecto de la crisis climática. La dana de Valencia o el temporal Gloria del 2020 han sido dos serios precedentes que desgraciadamente tienen continuidad. Hace quince días, este diario tituló en portada que la previsión de los meteorólogos anunciaba un otoño de lluvias extremas por el insólito alto nivel de la temperatura del mar. Una bomba de relojería.
No olvidemos los graves incendios de este verano alimentados por el cambio climático y que los especialistas han bautizado como fuegos de sexta generación imposibles de apagar. La solución que nos plantean es mucha más previsión y un cambio radical a la hora de gestionar el territorio. Con los temporales de lluvia nos encontramos en un escenario muy similar. El agua no entiende de urbanismo inconsciente y arrasa todo lo que encuentra a su paso.
Dos ejemplos de ayer mismo en el Maresme. En Palafolls se inundó por enésima vez una biblioteca construida en un subterráneo. Su alcalde lamentaba la elección de esa ubicación y decía que ahora más que nunca hay que vigilar dónde se construye para evitar los efectos dañinos del agua torrencial. En Arenys de Mar, el parking de unos pisos públicos de alquiler asequible acabados de inaugurar se inundaron porque se han construido a escasos veinte metros de una de las rieras más peligrosas del municipio.
Sabemos que el ser humano tiende a tropezar en la misma piedra, pero el riesgo en este tema es enorme. Igual que ahora se diseñan edificios e infraestructuras para que sean más resilientes al calor, también debemos replantear su estructura y ubicación ante estas lluvias de sexta generación porque de lo contrario no habrá ES-Alert que evite una tragedia.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.