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En el madrileño cementerio civil de la Almudena se encuentra la tumba del aventurero príncipe aviador rumano, as y héroe de la aviación durante la Segunda Guerra Mundial, Constantin Cantacuzino, quien estuvo especialmente dotado para la práctica de los deportes del motor, por los que sentía auténtica pasión.
Fue un excelente piloto de motociclismo y automovilismo, en donde estableció un nuevo récord en la carrera París-Bucarest. También jugaba al tenis y fue el capitán del equipo rumano de hockey sobre hielo en los campeonatos mundiales de 1931 y 1933.
Pero si en algo destacaba Cantacuzino por encima de lo demás fue en la aviación, en donde se le atribuyen diversas hazañas en la Segunda Guerra Mundial, Se dice que obtuvo 43 victorias aéreas (una compartida) y 11 no confirmadas. Según el sistema de conteo durante la guerra, el total de derribos que consiguió fue de 69, el más alto de la Fuerza Aérea Rumana.
Al término de la guerra, Cantacuzino regresó a su país en el que la URSS había impuesto un sistema comunista, por lo que perdió todas sus tierras y además su esposa lo abandonó.
Se casó de nuevo en 1946 con la actriz rumana Nadia Grey y huyó a Italia en 1947 para establecerse posteriormente en España, en donde falleció el 26 de mayo de 1958. La comunidad rumana en España le ayudó a comprarse un avión para ganarse la vida en exhibiciones aéreas.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.