Los presidentes Pedro Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva celebraron este viernes la primera reunión bilateral entre España y Brasil que además de fortalecer la relación entre ambos países ha situado la mirada en el complejo escenario mundial. La ruptura del orden internacional por parte de Donald Trump y el auge de la extrema derecha han llevado a ambos mandatarios a abogar por una reacción para salvar la democracia, ante la sombra del “fascismo”.
En la rueda de prensa tras la cumbre, Sánchez y Lula han señalado que comparten una misma visión del mundo de “defensa de la democracia, el derecho internacional, el multilateralismo y la paz”. Sin citar expresamente a Estados Unidos y a su presidente, Donald Trump, pero siempre en el trasfondo de estas reflexiones, han subrayado su compromiso para redoblar esfuerzos “y hacer frente a los autoritarismos y la ola reaccionaria”. Queremos, ha dicho Sánchez, “curar” la heridas que otros han creado. Las heridas de la democracia.
Este es el sentido de las tres cumbres que se celebran en Barcelona, con el primer encuentro en el Palau de Pedralbes, y con las citas posteriores de la Reunión en Defensa de la Democracia y la Global Progressive Movilitation. Tres citas que comparten un mensaje de recomposición de las fuerzas progresistas a escala internacional, y de frente común que Lula ha simbolizado sumándose al “no a la guerra” de Sánchez y a su política exterior.
El mandatario brasileño ha insistido en vincular la cumbre bilateral, y las posteriores citas, en la idea de compartir trinchera, pero ha lanzado una serie de avisos. Ha sido claro al preguntarse y alertar sobre los riesgos de la democracia así como del declive de las fuerzas socialdemócratas en el mundo. “Tenemos que preguntarnos qué ha pasado”, ha dicho, e incluso mostró su sorpresa ante una pérdida de pulso del progresismo cuyas causas aún no entiende.
La democracia ha de ser útil para la ciudadanía, ha señalado Lula, que ha seguido preguntándose “como la imbecilidad ha ido ganando adeptos” poniendo después una nota de gravedad: “no hay que permitir el pasado como con Hitler, que vuelva el nazismo o el racismo”.
Pero lo que buscan las tres citas de Barcelona es sobre todo un mensaje positivo, de rearme y para “dar esperanza al mundo”. Sánchez ha destacado que España y Brasil están llamados a ser los motores que “acerquen más” a la Unión Europea y América Latina, ha recordado el reciente acuerdo entre la UE y Mercorsur como la posibilidad de trasladar un mensaje distinto basado en la cooperación y la confianza. Mientras, Lula indicaba que las citas de Barcelona son un síntoma de movimiento en el progresismo mundial. Pero también recordaba aquellos tiempos cuando la socialdemocracia tenía las riendas del mundo.
Sánchez se ha mostrado partidario de reformar las reglas del multilateralismo, dando voz a nuevos actores políticos en un mundo que define como “multipolar”. Asimismo, ha querido señalar que la paz no es solo ausencia de guerra sino la condición para hacer posible la prosperidad, la justicia social, la libertad, y los valores que están siendo atacados por la “ola reaccionaria”. En esta apuesta por reformar las reglas del multilateralismo, Lula ha lamentado el debilitamiento de la ONU de y la nula atención que le dan los países que la crearon, con las críticas a Estados Unidos de nuevo implícitas.
En esta primera cumbre bilateral, que fortalece la entente de ambos países en las dos orillas del Atlántico, se han firmado 15 acuerdos entre los ministros asistentes por ambos países, ocho por parte española, en ámbitos como la tecnología, los minerales críticos, la lucha contra la violencia de género o el emprendimiento. Al margen de la letra pequeña de los acuerdos, la nutrida presencia ministerial ha dado cuenta de relieve que se le quiso dar a la cita
Durante la rueda de prensa, Sánchez también se ha referido a la situación en Venezuela –con el trasfondo de la reunión entre Alberto Núñez Feijóo con la líder opositora, María Corina Machado–. El presidente español y el brasileño, que se mostraron en contra de la intervención de Estados Unidos y la detención del ex presidente Nicolás Maduro el pasado mes de enero, han señalado que el futuro de Venezuela debe de estar en manos de sus ciudadanos. El pulso geopolítico abarca todo el mundo

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.