“Mucho manda esta mujer”, se escuchó decir entre los concejales del PP mientras la recién electa alcaldesa de Lugo, Elena Candia, los colocaba para la primera de una riestra de fotos de familia, con la tránsfuga socialista, María Reigosa, merodeando, tras dar el voto que acabó este jueves con 27 años de gobiernos socialista en esta conservadora ciudad gallega, en un mandato trágico para el PSOE, por la muerte de tres de sus ocho concejales electos en 2023. Dos de esos fallecimientos permitieron que Reigosa entrase en la corporación, en la que se cambió de bando, arrastrada por el empuje de una Candia resuelta a rentabilizar el año que falta de mandato para intentar retener el poder, con mayoría absoluta, ante la amenaza de una eventual entrada de Vox. “Lugo sabrá juzgar y recordar”, le advirtió el alcalde depuesto, Miguel Fernández, en un sentido discurso sustentado sobre “los momentos extremadamente duros” vividos por los socialistas, además de acusar a Candia de aprovechar la “oportunidad” de la desgracia con una traición.
El riesgo de los costes de hacer una moción de censura con una tránsfuga en una ciudad, algo nada frecuente incluso en los anteriores tiempos dorados del chaqueterismo, y posible por los desplazamientos en la lista socialista causados por dos de las tres muertes de este mandato y la marcha de la primera alcaldesa, Lara Méndez, al Parlamento gallego están ahí. Todo apunta a que no dejan de preocupar en la cúpula del PP de Galicia, cuyo líder, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, destaca mucho más como muy hábil estratega que como político carismático. Pero Candia, nacida en Mondoñedo en 1978, flotaba ayer por los salones magnos del barroco palacio municipal de Lugo. Además de por la obligada apelación al desgobierno y al a su juicio desastre de la ciudad, justificó su moción por ser la más votada, aunque sacó cuatro puntos menos que la suma de PSOE y BNG. Siempre enfrentó la dificultad, ante la derecha más clásica de la capital, de ser de la provincia, por lo que la veían mejor para la Diputación, que presidió de rebote unos meses en 2007, que para la alcaldía. Ahora, con su energía, su estilo de no hacer prisioneros y trabajar a destajo va a tratar de sacar el máximo partido del puesto.
“Candia sal al balcón”, le pidieron con retranca los manifestantes a la nueva alcaldesa tras agotar todas las consignas contra el travestismo político
“Candia sal al balcón”, se oyó después de la votación desde el exterior de la praza Maior, en cuya parte superior se apiñaban unas centenas de personas, algunas favorables a la moción, en una protesta menos intensa que la del anterior convulso pleno. Fue el gran momento de los que se movilizaron, que cuando habían agotado las consignas contra el transfuguismo, en defensa de la democracia y sobre la sospecha de la compra de la chaquetera, tiraron del ingenio, de la retranca gallega. La nueva alcaldesa de Lugo, que es la cuarta persona que ocupa el cargo en tres años, no se exhibió ante las masas, pero sí le dio un gran abrazo y un beso a la tránsfuga Reigosa, quien rehusó utilizar su turno de palabra, votó efectivamente como se esperaba contra el partido por el que fue elegida y a favor del PP y le faltó tiempo, cuando PSOE y BNG ya habían abandonado la sala de plenos, para sentarse al lado de sus nuevos socios populares.
En el exterior, entre los líderes gallegos de PSOE y BNG que acudieron a Lugo y también entre los políticos locales, reinaba la esperanza de que la moción de censura en tan macabras circunstancias funcione como un bumerán contra el Partido Popular. En el PP de Lugo siempre dividido en luchas caníbales todo apunta que hay dudas como sucede en el cuartel general en Santiago, pero ahora a todos nos les queda otra que consolidar en las urnas la alcaldía lograda por la puerta de atrás, conectada con el cementerio, para sustentar también la reconquista de la diputación, que PSOE y BNG gobiernan desde 2007. Los populares vuelven a mandar dentro de las murallas de la capital de la provincia que era su mayor bastión histórico, la natal de Fraga, tras 27 años fuera de la alcaldía, que ahora ocupa Candia que empezó a mandar mucho este jueves desde el primer segundo.
Más allá de la amargura socialista por dejar escapar la alcaldía, en un contexto tan fúnebre, al fina de la sesión hasta daba la impresión de que todos estaban algo satisfechos. Candia, feliz en el poder. Y PSOE y BNG, esperanzados en que los populares se estrellen y ellos resuciten en las urnas.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.