Los grupos de la oposición, los que brindan apoyo parlamentario al Govern de Salvador Illa, y los que no, han coincidido este martes en calificar con una suspenso la gestión del Ejecutivo catalán cuando se cumplen dos años de las últimas elecciones al Parlament, haciendo hincapié todos ellos en que esta era una de las banderas que los socialistas pretendían enarbolar y que, de momento, a su modo de ver, no pueden izar.
La crisis de Rodalies, las huelgas del sector educativo y de otros colectivos como los sanitarios, la infiltración de los Mossos d'Esquadra en reuniones de sindicalistas, vivienda, o la inseguridad, han sido los temas que las formaciones han reprochado a la administración catalana de forma más o menos general.
La presidenta de Junts, el principal grupo de la oposición, ha remarcado que “el principal problema que tiene hoy Catalunya se llama Salvador Illa”, y que la situación es “peor” ahora que hace dos años, ya que, a su juicio, “el Govern está en caída libre”. “Su incompetencia es nuestra decadencia, ya lo advertimos en la campaña electoral”, ha afirmado Sales que ha vuelto a pedir la dimisión de tres consejeras –la portavoz del Govern y titular de Territori, Sílvia Paneque; la de Educació, Esther Niubó, y la de Interior, Núria Parlon– así como la del director general de la Policia, el mayor Josep Lluís Trapero.
“El Govern decide tratar a los docentes como delincuentes poniendo policías en las aulas y también en sus asambleas. Hay líneas rojas que un gobierno democrático no debería traspasar”, ha subrayado Sales, que también ha echado en cara al Govern todo aquello relacionado con la política lingüística y le ha vuelto a acusar de “supeditación” al PSOE y de “falta de ambición nacional” y “desnacionalización”.
Esquerra, aunque es uno de los grupos que da apoyo parlamentario a Illa y está negociando los presupuestos de la Generalitat con el Ejecutivo catalán, también ha afeado al Govern su gestión. “No acaban de salirse con la suya”, ha valorado la portavoz de los republicanos en la institución, Ester Capella. “Han generado algunos conflictos que se podrían haber ahorrado”, ha agregado la diputada, que asegura que su partido trabaja para dotar al Govern de “ambición nacional y ambición social” mediante sus pactos.
Del mismo modo se han pronunciado los comunes, que sellaron un acuerdo con los socialistas para aprobar las cuentas catalanas hace ya unas semanas y que ahora quieren actualizar. Su presidenta en la Cámara, Jéssica Albiach, ha criticado los resultados en el ámbito de la vivienda o que Rodalies vuelva a ser de pago cuando el servicio sigue sin funcionar como es debido. “El Govern es débil y está sobrepasado”, ha recalcado Albiach, que cree que el Ejecutivo de Illa “arrastra los pies, va lento y se equivoca a menudo de orientación política”.
Sea como fuere, pese a las críticas que han vertido tanto ERC como los comunes, los dos grupos separan la cuestión presupuestaria de la polémica por las infiltraciones policiales y tanto Junts como la CUP han hurgado en ese punto. Mientras que los posconvergentes han tachado a los republicanos de “corresponsables” por no suspender las negociaciones, los anticapitalistas han reclamado a ERC y a los comunes que se levanten de la mesa del Ejecutivo.
También el PP ha hecho un análisis implacable de los dos años de gobierno del PSC y de su president, de quien ha señalado que es la “peor estafa” de las últimas décadas en Catalunya. “Los catalanes sabían lo que querían Carles Puigdemont, Quim Torra y Pere Aragonés, pero Salvador Illa ha engañado a todos los ciudadanos que con buena voluntad creían que se abría un cambio de etapa”, tanto en lo tocante a la gestión de los servicios públicos como al eje nacional. “Ha normalizado el procés”, ha dicho el portavoz popular, Juan Fernández, que le ha acusado de “corrupción política” por esperar a que pasen las elecciones andaluzas del 17 de mayo para reactivar la cuestión presupuestaria en el Parlament. A su juicio, Illa supedita el interés general de los catalanes a los intereses electoralistas de su partido en Andalucía.
Asimismo, el grupo popular considera que en estos dos años Catalunya ha quedado en manos de los intereses del Gobierno de Pedro Sánchez y de Waterloo, en un escenario en el que se ha puesto especial hincapié en la “falta de liderazgo” del president para abordar cuestiones esenciales, especialmente la gestión de los servicios públicos. Fernández ha apuntado el aumento de las listas de espera, la presión fiscal, la situación de la enseñanza, la inseguridad o las infraestructuras entre las principales carpetas ante las que el Ejecutivo catalán no tiene capacidad de reacción. “Catalunya está peor que hace dos años, y necesita creer en ella misma”, ha subrayado tras señalar también la dependencia del Govern de los dictados de ERC y los comunes.
Desde Vox, la portavoz adjunta, María García Fuster, ha hecho una radiografía similar. “Catalunya va cuesta abajo, sin frenos y sin nadie al volante”, ha subrayado. Con la mirada puesta en los servicios sociales ha señalado que éstos “han colapsado” mientras la “pobreza sigue creciendo”. Ante el escenario de la huelga educativa, la diputada ha dado apoyo a las protestas calificando de “bazofia” la situación de la educación en Catalunya.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.