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Lola García
Directora adjunta

El secreto de Moreno: “No diré nada a tu cuñado”

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Actualizado hace 21 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01Lleva el PP años tratando de encontrar la fórmula para suturar la sangría de votos hacia Vox sin dejar de convencer a los votantes moderados que unas veces se decantan por el PSOE, otras a los populares o se quedan en casa cuando no les provoca ninguno ni frío ni calor.
  • 02Es el mismo dilema al que se enfrentan muchas fuerzas conservadoras tradicionales en Europa y dar con la fórmula no está siendo fácil para ninguna.
  • 03Alberto Núñez Feijóo llegó bajo el aura de haberlo conseguido en Galicia, pero aún no ha dado con la tecla para toda España.
  • 04¿La tocará por él Juanma Moreno Bonilla?

Lleva el PP años tratando de encontrar la fórmula para suturar la sangría de votos hacia Vox sin dejar de convencer a los votantes moderados que unas veces se decantan por el PSOE, otras a los populares o se quedan en casa cuando no les provoca ninguno ni frío ni calor. Es el mismo dilema al que se enfrentan muchas fuerzas conservadoras tradicionales en Europa y dar con la fórmula no está siendo fácil para ninguna. Alberto Núñez Feijóo llegó bajo el aura de haberlo conseguido en Galicia, pero aún no ha dado con la tecla para toda España. ¿La tocará por él Juanma Moreno Bonilla?

Toda la estrategia política del PP pasa por echar al “sanchismo” de la Moncloa, la misma retórica que emplea Vox. La extrema derecha le añade al cóctel muchas dosis de lo que se ha llamado “guerra cultural”, que pretende impugnar los axiomas de la izquierda sobre feminismo, ecología, seguridad o inmigración presentándolos como excesivamente “buenistas” e ideados por una élite que busca encorsetar al pueblo llano y sus verdaderos intereses. Todo ello aderezado de polarización para crear un clima irrespirable que induzca a buscar el cambio. Discípulos de José María Aznar en el PP han propugnado ese llamamiento a “desacomplejarse” para conectar con la calle y lograr la hegemonía del centroderecha. Isabel Díaz Ayuso la ha llevado a su máximo nivel, a veces incluso al paroxismo, hasta ahora con éxito en la Comunidad de Madrid. El candidato andaluz representa otra cosa y no hay que olvidar que Moreno es hoy, sobre el papel, el líder del PP con más poder en España.

En esa liga, Ayuso gana por goleada en presencia mediática y su comunidad es económicamente más potente, pero Andalucía es la más poblada y constituye un granero de votos mayor. Feijóo consiguió en las generales del 2023 un total de 1,4 millones de votos en la Comunidad de Madrid, mientras que el depósito andaluz aportó 145.000 más. Y, lo que es más importante, las papeletas madrileñas se convirtieron en 16 escaños del Congreso para el PP y en 25 las andaluzas. Baste ese dato para certificar la relevancia que adquiere una victoria contundente de Moreno para los propósitos de Feijóo.

Si el candidato del PP andaluz obtuviera mayoría absoluta demostraría además que es posible contener a Vox y que la receta de Ayuso no tiene por qué ser la exitosa, al menos no en todos los territorios. El propio Feijóo alardeaba de haber frenado a la extrema derecha en Galicia con un discurso más moderado que el empleado ahora que es el líder del partido en toda España. Su sucesor, Alfonso Rueda, sigue el estilo comedido, como lo demuestran sus declaraciones de esta semana en las que agradecía al Gobierno central su actuación en el caso de los afectados de hantavirus. Rueda y Moreno son el reverso de Ayuso y, por ahora, les funciona la fórmula. Eso no quita que el candidato del PP critique al Gobierno de Sánchez, al que culpa del narcotráfico en Andalucía, por ejemplo.

Moreno en un supermercado durante la campaña
Moreno en un supermercado durante la campañaMarcelo del Pozo / Reuters

Lo de Moreno no es solo una cuestión de talante personal. El dirigente popular ha ganado Andalucía adormeciendo el voto socialista desencantado. Se trata de no dar motivos para que la izquierda se movilice a la contra. Así obtuvo la última mayoría absoluta y busca repetirla ahora. Hasta tal punto confía en esa receta que ha preferido no contaminar su campaña con la presencia de otros líderes del PP nacional y el propio Feijóo ha desplegado una agenda paralela.

El presidente andaluz logró la mayoría absoluta adormeciendo al votante desencantado socialista

¿Cuál es el secreto de Moreno? Al dirigente popular se le compara con un actualizado Manuel Chaves, que gobernó dos décadas la Junta con un estilo institucional y previsible, aunque autónomo respecto a Ferraz cuando lo consideraba oportuno. Moreno se presenta como un dirigente amable, siempre sonriente, que no entra en trifulcas ideológicas. Abraza además un “andalucismo moderno”. Moreno institucionalizó el Día de la Bandera de Andalucía el 4 de diciembre, que conmemora las manifestaciones masivas de 1977 para exigir una autonomía al mismo nivel que la de Catalunya y el País Vasco. El PP solo defendía hasta entonces el día oficial de Andalucía, el 28 de febrero (fecha del referéndum de autonomía) y la otra efeméride se había convertido en coto de la izquierda.

Como Chaves antes, Moreno pregona la estabilidad como máxima aspiración. He aquí algunas frases que resumen el éxito del candidato:

-“Yo soy un presidente normalito, que hace cosas normales para la gente normal”. Marca así distancias con la figura del “señorito andaluz” que siempre se asoció al PP. Ahora Moreno, cuando habla de señoritos, se refiere a los que desembarcan desde Madrid.

-“En Andalucía ya no se llora, en Andalucía se factura”. Moreno abraza los clásicos de su partido: el agravio respecto a Catalunya y la economía. El primero a cuenta de la financiación, aprovechando que su rival, la ex ministra María Jesús Montero, la negoció con ERC. Sobre la economía intenta subir la autoestima y el orgullo andaluz equiparando el número de empresas o autónomos con Catalunya. Al anterior líder del PSOE andaluz le dijo: “Señor Espadas, escuchándole a usted, parece que los andaluces estamos todos al borde de la inanición, que vamos por la calle mendigando un sándwich de mortadela”. A nadie le gusta sentirse pobre.

-“A esos votantes socialistas que me miran de reojo y dicen, oye a mí este chaval no me disgusta, pero es que votar al PP me cuesta... Les digo, votadnos que el voto es secreto y no se lo voy a decir a nadie, ni a vuestros hermanos ni a vuestros cuñados. Yo no te pido que te hagas del PP ni te voy a dar un carné...”

Esta noche veremos si más de siete años de gobierno y algunas mochilas como la gestión de los cribados del cáncer de mama erosionan la fórmula Moreno. Y en qué punto sitúa Feijóo al PP entre el estilo andaluz y el madrileño.

Lola García
Lola García
Directora adjunta

Licenciada en Periodismo y Políticas. Directora adjunta de La Vanguardia. Autora de la newsletter 'Política', que se publica cada jueves, y de los libros 'El naufragio' y 'El muro', sobre el conflicto catalán

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.