Como hará León XIV el próximo miércoles, uno de sus antecesores en el papado, Benedicto XVI, celebró una misa solemne en la Sagrada Família en una rauda visita a Barcelona en noviembre del 2010. Fue el primero en hacerlo. En aquella ceremonia, Joseph Ratzinger dedicó al culto el templo expiatorio concebido por Antoni Gaudí, y lo convirtió en basílica menor. De eso hace ahora casi dieciséis años, y el brevísimo viaje incluyó una parada previa en Santiago de Compostela.
A la misa asistieron los reyes Juan Carlos I y Sofía; el presidente del Congreso, José Bono; el president de la Generalitat, José Montilla; y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, entre otras autoridades, además de 6.500 personas. A diferencia de Pedro Sánchez –que sí estará el miércoles en la basílica–, en aquella ocasión el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no acudió al templo alegando separación entre Iglesia y Estado. Zapatero y Ratzinger se vieron después en el aeropuerto de El Prat.
La misa generó polémica en torno al papel de la mujer en la Iglesia católica: la liturgia llevó a unas religiosas a limpiar el altar Benedicto XVI en la Sagrada Família
En la Sagrada Família, el entonces pontífice aprovechó su homilía para ahondar en la mayor angustia de la Iglesia católica en Europa: el avance del laicismo en la sociedad. La densa liturgia desbordó los tiempos previstos –empezó a las diez de la mañana y debía durar dos horas–, por lo que Benedicto XVI acabó rezando el ángelus, oración mariana del mediodía, con una hora de retraso.
La lengua catalana estuvo presente en distintos momentos de la misa, y fue protagonista de los cantos, entre ellos el Virolai , la antífona Nigra sum y el Crec en un Déu, entonados por un coro. Concelebraron 1.100 eclesiásticos.
En la misa, el papa alemán reclamó leyes a favor de la familia tradicional y de la moral sexual y bioética que predica la Iglesia. En aquella época, la lacra de los abusos sexuales a menores por parte del clero emergía ya en denuncias de las víctimas, sobre todo en países anglosajones, pero las protestas y las investigaciones aún no se habían abierto camino en España.
Quienes, como esta corresponsal, cubríamos aquel 7 de noviembre la misa solemne en el interior de la Sagrada Família vimos cómo el momento más polémico provocaba algunos murmullos allí mismo. La elaborada liturgia incluyó a siete religiosas que limpiaron el altar y pusieron los manteles.
La imagen de las monjas realizando esa tarea rodeadas de varones inmóviles causó malestar entre gran parte de católicas y católicos, como metáfora visual del exiguo papel que la Iglesia católica otorga a las mujeres. Las protagonistas, pertenecientes a la orden religiosa Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote, no lo veían así, y afirmaron después no comprender el porqué de la controversia.
Antes que Benedicto XVI –quien visitó España en otras dos ocasiones, en los años 2006 y 2011–, otro papa de los tiempos contemporáneos visitó Barcelona. El polaco Juan Pablo II recaló en la capital catalana el 7 de noviembre de 1982, durante el primero de sus cinco viajes a España. Llovió copiosamente y su apretada agenda de actos se vio ensombrecida por la muerte de dos muchachas en Montserrat debido a la tormenta. Karol Wojtyla rezó el ángelus en el portal del Nacimiento de una Sagrada Família sin techumbre, más austera y todavía alejada del esplendor actual.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.