01El atestado número 89/2026 de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha colocado a su propia directora general en el disparadero.
02A lo largo de 51 páginas –de las 372 entregadas a la Audiencia Nacional–, los agentes “infieren” que la fontanera Leire Díez penetró en las cañerías del instituto armado para que Mercedes González impulsase expedientes contra uniformados que investigaban casos incómodos para el Gobierno.
03El supuesto fin era torpedearlos.
04Un extremo que niega rotundamente González, una fiel escudera de Pedro Sánchez, que limita sus dos encuentros –que hasta esta misma semana negaba el Ministerio del Interior– con la exmilitante del PSOE a unos tés en una cafetería, donde no adquirió ningún compromiso.
El atestado número 89/2026 de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha colocado a su propia directora general en el disparadero. A lo largo de 51 páginas –de las 372 entregadas a la Audiencia Nacional–, los agentes “infieren” que la fontanera Leire Díez penetró en las cañerías del instituto armado para que Mercedes González impulsase expedientes contra uniformados que investigaban casos incómodos para el Gobierno. El supuesto fin era torpedearlos. Un extremo que niega rotundamente González, una fiel escudera de Pedro Sánchez, que limita sus dos encuentros –que hasta esta misma semana negaba el Ministerio del Interior– con la exmilitante del PSOE a unos tés en una cafetería, donde no adquirió ningún compromiso.
La UCO cree haber encontrado hueso. Y no lo va a soltar, según fuentes próximas a la investigación. Lo que ha aflorado esta semana es un enfrentamiento soterrado entre el Gobierno y la Guardia Civil que se lleva librando años. Unos, los uniformados, se sienten víctimas de presuntas maniobras para desestabilizar sus investigaciones a la órbita socialista. Otros, los políticos, consideran que los informes policiales van más allá de lo que deben ir.
El informe entregado al juez de la trama de Leire Díez infiere que esta abrió una vía preferente en el cuerpo
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En este punto de choque –directo contra la cúpula política de la Guardia Civil– González se encuentra en la situación más crítica de todas, al liderar una institución cuya unidad contra la corrupción está sembrando sospechas sobre ella. Tras casi dos años en el cargo, al que volvió después de entregar su acta de diputada del PSOE, atraviesa su momento más complicado, aunque fuentes de su entorno trasladan que no se le ha pasado por la cabeza dimitir. Considera que quieren, a toda costa, su cabeza y la de su director adjunto operativo, el teniente general Manuel Llamas. Pero no piensa entregarlas, aunque la línea de puntos que une sus encuentros con la fontanera es pura munición para la UCO.
La primera reunión tuvo lugar el 30 de septiembre del 2024. Solo doce días después de que el Gobierno la repescase, tras incluirla en las listas del PSOE en Madrid, en cuya federación ha militado históricamente muy próxima a Sánchez. Díez pidió el encuentro a González, quien la tenía agendada en el móvil de su etapa al frente de la delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid. La versión que la directora general ha trasladado a su entorno es que pensaba que la exmilitante, del PSOE, a quien no conocía hasta ese día físicamente, le iba a pedir trabajo. Sin embargo, dos días antes de su nombramiento, el 18 de septiembre, El Confidencial había publicado que el PSOE preparaba una “campaña contra jueces y periodistas para tapar el caso Begoña”. Esa información, no solo señalaba directamente a Díez, apodándola por primera vez como la fontanera , sino que estaba acompañada por una fotografía de ella, entrando en Ferraz. Es más, el entonces hombre fuerte en el PSOE, Santos Cerdán, hizo declaraciones sobre ella, definiéndola como “solo una militante”.
Mercedes González, tras negarlo Interior, ha admitido dos citas breves con la llamada ‘fontanera’ del PSOE
A pesar de las noticias sobre esa supuesta campaña orquestada desde Ferraz, que se sucedieron durante octubre y noviembre, la UCO sostiene que hubo un segundo encuentro. González no lo recuerda, aunque tampoco lo desmiente. Mantuvieron intercambio de WhatsApps. Por un lado, Díez iba sosteniendo a su entorno, e implicados en la presunta trama para desestabilizar procesos judiciales, que tenía “amistad” con González, a quien supuestamente le pediría abrir expedientes a miembros de la UCO por supuestas filtraciones. Por otro, González niega las conversaciones fluidas.
Hay una tercera reunión, recogida en el informe de la UCO, también fuera de su despacho, que González sí confirma. En abril de 2025 se encontró a una Díez más locuaz, más empoderada, hasta que le pidió que tratase de mover sus hilos para que el comandante Rubén Villalba, imputado en otra causa, fuese restituido. Le alegó la mala situación económica por la que atravesaba el guardia civil apartado por Interior. González lo consideró inadmisible, dando por finalizada la conversación. Esa petición de readmisión de un imputado, que le hizo saltar la alerta, se la comunicó al titular de Interior. Aunque no le concretó que se la había trasladado en una cita presencial. Faltaban semanas para que el plan de la trama de interponer denuncias tanto en la propia Guardia Civil como en la Fiscalía general por filtraciones para que se iniciaran expedientes saltase por los aires.
El primer encuentro con Díez fue semanas después de la primera información sobre las maniobras delictivas
En mayo del 2025, Antonio Balas, uno de los objetivos de Díez, el teniente coronel responsable del departamento de delincuencia económica de la UCO, hace un movimiento estratégico ante la campaña iniciada contra los suyos. Tal y como consta en uno de los atestados, Balas quiso protegerse de lo que venía y elevó el 5 de mayo del 2025 a través de la cadena orgánica de la Guardia Civil un documento que informaba que había tenido conocimiento por un informador de que Leire Díez presumía de “tener el control absoluto sobre la cúpula de la Dirección General de la Guardia Civil, concretamente sobre su directora general, así como de ciertas figuras de la Fiscalía, sin especificar el informante sobre cuáles”.
La UCO asegura que González tuvo conocimiento de ese documento por lo menos desde el 8 de mayo. Fuentes próximas a la directora confirman que lo leyó, pero no pueden concretar la fecha exacta. Ese día, se publicaba una noticia sobre Koldo García, que impulsó a la trama a presentar una denuncia contra la UCO. También ese 8 de mayo Díez aseguró a una tercera persona que le había mandado esa noticia a la directora jugándose “una comida” con ella, a que las filtraciones “venían de la UCO”. Una apuesta que desmiente el equipo de González. En la secuencia temporal, la UCO destaca que apenas dos días después de haber recibido el documento de Balas sobre Díez, la directora de la Guardia Civil activó el borrado automático de mensajes con la fontanera. Las mismas fuentes alegan que González tiene activada esta función para casi todos sus contactos: menos para aquellos que le hacen llegar documentos interesantes que debe guardar.
Las revelaciones del sumario han aflorado el enfrentamiento soterrado entre la UCO y el Gobierno
En esos días existe una nota en la agenda de Díez: “Investigación interna G.C. para filtraciones”. Dicho y hecho, el 14 de mayo incoan una información reservada, que es comunicada a Balas, sobre posibles filtraciones producidas por miembros de su unidad. No tuvo ningún recorrido porque el Tribunal Supremo la frenó. Pero hay otras dos investigaciones internas por supuestas filtraciones en el punto de mira. A por la documentación de estas, por orden de la Audiencia Nacional, irrumpió Balas el pasado 27 de mayo en la sede de la Guardia Civil, provocando un enorme shock en el cuerpo.
Ahora, uno de los objetivos de la UCO es descubrir quién ordenó iniciar esos expedientes y el papel que tuvo en todo esto González.
Joaquín Vera
Periodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo
Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.