El papa León XIV ha pedido este domingo, durante la misa del Corpus, que la religiosidad no sea “un museo del pasado que visitar” y ha recalcado que los cristianos están “llamados a estar presentes en las situaciones y los desafíos de la sociedad” y en la “construcción del bien común”. “Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”, ha sentenciado durante la homilía.
El Pontífice ha presidido hoy la eucaristía de la solemnidad del Corpus Christi, ante la fuente de Cibeles, en un altar que ayer, a contrarreloj, los operarios acababan de perfilar y al que dieron una última mano de pintura para que reluzca para la ocasión. La de este domingo ha sido la primera misa multitudinaria del Papa en España –con 1,2 millones de fieles, según los organizadores– y ha culminado con la procesión con la custodia, bajo palio. Una imagen que sucedió el año pasado en Roma, tan solo unas semanas después de la elección de León XIV. La mayoría de obispos de la Conferencia Episcopal Española han concelebrado, entre ellos el titular de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, que junto al arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, ha tenido protagonismo.
“He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”, ha apuntado Robert Prevost durante la homilía tras hablar de la tradición del Corpus. “Nosotros también estamos llamados a estar presentes en las situaciones y los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común”, ha agregado después, tras señalar que la festividad que hoy se celebra invita a volver “a las raíces de la fe”.
Además, el Papa también ha hecho hincapié en que “nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano” y ha reclamado que la eucaristía no encierre a los fieles “en una devoción privada”. “Nos envía a regar a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza”, ha rematado, ligando este mensaje al que ya pronunció ayer en un centro de Cáritas con colectivos desfavorecidos. “No se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo”, ha afirmado en otro momento de su sermón.
“Las solemnes procesiones de este día han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español y, todavía hoy, expresan y manifiestan el sentimiento espiritual de este país también a través de la belleza y la elegancia de las alfombras florales, de los altares en las calles, del cuidado de las custodias y de los expositores, de los cantos y de los ornamentos”, ha destacado el Pontífice al inicio, cuando ha hecho un repaso histórico de la tradición de esta festividad, que ahora va de la mano con el día de la Caridad.
En la vigilia con los jóvenes que se celebró este sábado por la noche había, según los cálculos de los cuerpos policiales medio millón de jóvenes. Para la misa de este domingo, se ha previsto dar la comunión también a medio millón de personas que estaban en las calles aledañas de la fuente en la que el Real Madrid celebra sus títulos. En esta ocasión, las autoridades han copado las primeras filas junto con los sacerdotes que desde abajo concelebran.
Tras una primera jornada con marcado carácter político, el Papa ha lanzado este domingo un mensaje en clave más interna, dirigido a los fieles que han acudido a la celebración. Por la tarde, el Pontífice celebra un encuentro con representantes del mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte, en el que estarán los agentes sociales, la patronal y los sindicatos. Será en el Movistar Arena e intervendrán Antonio Garamendi, presidente de la CEOE; Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras; Pepe Álvarez, secretario general de UGT; y Ángela de Miguel, presidenta de Cepyme, la patronal de las pequeñas y medianas empresas. Un rato antes, en un encuentro de carácter privado, Prevost recibirá a los agustinos de diversos puntos de España dado que él pertenece a ese orden y, de hecho, fue su superior entre el 2001 y el 2013.
Como sucedió ayer, durante toda la jornada de hoy el Pontífice estará acompañado por el cardenal Cobo, que al inicio de la eucaristía ha dirigido unas palabras de bienvenida a Prevost. “Esta Iglesia ha aprendido que no está llamada a levantar muros, sino a abrir puertas y a avivar el fuego del Espíritu en medio de la ciudad”, ha señalado un si breve intervención.
Aunque la misa ha empezado a las 10:00, dos horas antes tanto Cibeles como los alrededores ya estaban repletos de gente, algunos, los más previsores, equipados con un paraguas para protegerse del sol de justicia que caía desde primera hora. Aunque el clima era más bien tranquilo y de expectación, con el zumbido de los helicópteros presente en todo momento, había quien se animaba a cantar de buena mañana. Eran solo unos pocos.
Con la ciudad todavía desperzándose, solo interrumpidos por los cánticos de los voluntarios –otra vez “¡Esta es la juventud del Papa!”– a instancias de los reporteros que necesitaban recursos, el paso del papamóvil por Cibeles ha acabado de despertar a los presentes media hora antes del inicio de la eucaristía.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.