Isabel Díaz Ayuso ha vuelto a prender este martes la mecha de la confrontación territorial al acusar al Gobierno de utilizar el proyecto de presupuestos generales del Estado como instrumento de “compra de voluntades” para contentar a sus socios parlamentarios. Según ha denunciado, el Ejecutivo pretende “financiar siete veces” más a Catalunya que a Madrid e impulsar un modelo que persigue “destruir la unidad” del país. Esa apelación al supuesto agravio comparativo entre madrileños y catalanes se ha convertido en uno de los ejes más recurrentes del discurso político de la presidenta de la Comunidad que ha vuelto a situar la financiación autonómica como una de las principales líneas de confrontación con el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Ayuso ha pronunciado estas palabras durante la presentación del presidente de la Asamblea de Madrid, Enrique Ossorio, en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, donde ha cargado contra la reunión celebrada ayer por el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). La dirigente popular ha calificado el encuentro de “paripé” y de “engaño” al considerar que el Ministerio de Hacienda ha intentado trasladar la idea de que habrá nuevos presupuestos pese a que, a su juicio, el Gobierno no dispone de los apoyos parlamentarios necesarios para sacarlos adelante.
A partir de esa premisa, Ayuso ha sostenido que el Ejecutivo está utilizando la negociación presupuestaria como un mecanismo de “compra de voluntades”, “contentando a Salvador Illa para intentar impulsarlo y a los independentistas, que a día de hoy son exactamente lo mismo”. A su juicio, esa estrategia tiene como resultado “buscar financiar siete veces a Catalunya por encima de Madrid e impulsar la Hacienda catalana”, una decisión que ha presentado como “otro paso más” hacia la construcción de “una nación paralegal” financiada “con el dinero de todos” y orientada, según ha afirmado, a “destruir la unidad de nuestro país”.
La presidenta madrileña ha insistido en que las cuentas públicas “no van a salir adelante”, pero ha advertido de que, mientras tanto, el Gobierno está tratando de imponer a las comunidades autónomas “techos de gasto inasumibles”, especialmente a aquellas que, como Madrid, “más aportan” y soportan una mayor presión sobre sus servicios públicos. En ese contexto, ha acusado al Ejecutivo de preparar un “otoño caliente” en las comunidades gobernadas por el PP, al sostener que los sindicatos ya han advertido de movilizaciones alentadas, según su versión, desde el propio Gobierno.
Ayuso también ha interpretado la reunión del CPFF como una “maniobra de distracción” para desviar la atención de los casos de corrupción que afectan al entorno del Ejecutivo. “Todo fue un engaño”, ha afirmado, antes de acusar al Gobierno de “manosear” un instrumento “tan importante y serio” como los Presupuestos Generales del Estado para convertirlos en “propaganda para el programa electoral”.
Las críticas de la dirigente popular han trascendido el ámbito económico para extenderse al funcionamiento de las instituciones. Ayuso ha denunciado un deterioro institucional que, a su juicio, se está acelerando, y ha acusado al Gobierno de dividir los organismos del Estado y enfrentar a distintos poderes públicos. También ha cargado contra la presidenta del Congreso, Francina Armengol, por, según ha dicho, “retorcer el Reglamento” y mantener paralizadas iniciativas legislativas impulsadas por el PP.
En ese contexto, la presidenta madrileña ha sostenido que cada vez resulta más difícil ejercer la labor de oposición frente a un Gobierno que considera “cogido con pinzas”, sometido a “chantajes continuos” de sus socios parlamentarios y responsable, a su juicio, de haber llevado el clima político del país a un escenario de extrema polarización.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.