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Enric Juliana
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Tarjeta azul a la derecha española

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Actualizado hace 23 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Francia acaba de mostrar tarjeta azul a la derecha española, con un enfado sin precedentes en los últimos años.
  • 02La tarjeta azul dice: “Las facturas las pasamos al cobro”.
  • 03Es imposible disociar la reacción del Gobierno francés ante un mal artículo de  Mariano Rajoy  en un diario digital de segunda fila, del enfado acumulado en el Eliseo ante la deliberada decisión del Partido Popular de bloquear de manera indefinida la aprobación parlamentaria del nuevo tratado de amistad entre Francia y España.
  • 04Al leer la gacetilla de Rajoy, alguien importante en París ha dado la orden de ataque.

Francia acaba de mostrar tarjeta azul a la derecha española, con un enfado sin precedentes en los últimos años. La tarjeta azul dice: “Las facturas las pasamos al cobro”.

Es imposible disociar la reacción del Gobierno francés ante un mal artículo de Mariano Rajoy en un diario digital de segunda fila, del enfado acumulado en el Eliseo ante la deliberada decisión del Partido Popular de bloquear de manera indefinida la aprobación parlamentaria del nuevo tratado de amistad entre Francia y España.

Detrás del enfado francés con Rajoy, está el bloqueo del tratado de amistad entre ambos países

Al leer la gacetilla de Rajoy, alguien importante en París ha dado la orden de ataque. Cuatro ministros franceses, incluido el titular de Asuntos Exteriores, no salen a calificar de “racista” a un exprimer ministro español, sin conocimiento previo del presidente de la República.

Matan varios gallos de un tiro. Se cobran una factura, mandan un aviso a la derecha española para tiempos venideros, arrastran consigo al Reagrupamiento Nacional, el partido de Marine Le Pen , que no puede permanecer callado si se cuestiona la identidad nacional de los futbolista franceses, sean blancos o negros, calientan el ambiente y animan a Les Bleus a saltar esta noche al campo como fieras.

Rajoy no consiguió tan altas cotas de visibilidad internacional durante sus siete años en el Gobierno, puesto que él se preocupaba de Soria y no de Siria. Un día que se ocupa de Francia, va y la lía. La andadura de los expresidentes ofrece muchas sorpresas últimamente en España.

Vayamos al fondo del asunto: el pertinaz bloqueo del tratado de amistad entre España y Francia. Firmado el 19 de enero del 2023, aún no ha sido convalidado por el Parlamento español. Tres años. Si eso ocurriese entre Francia y Alemania estaríamos ante una grave crisis política.

El Gobierno tuvo problemas en la primera votación en el Congreso, por la abstención de Junts y Podemos. El Partido Popular también quería abstenerse pero al ver que Pedro Sánchez podía morder el polvo, pasó al voto en contra. La excusa es una cláusula del acuerdo que contempla la posibilidad de que un ministro francés pueda participar periódicamente en las reuniones del Consejo de Ministros de España, y viceversa. Esa cláusula figura en los nuevos tratados de amistad de Francia con Alemania, Italia y Polonia, y no ha pasado nada en esos países. En el caso de Italia, simplemente no se ha activado. No es una cláusula obligatoria. Es un gesto europeísta compartido por los países de mayor peso en la Unión.

El pasado 18 de junio, el Tratado de Barcelona fue aprobado por el Congreso. Junts y Podemos votaron esta vez favor. Queda pendiente el Senado, donde el PP ha puesto en marcha una nueva maniobra dilatoria. Ha pedido un informe al Tribunal Constitucional que puede retrasar el trámite durante varios meses. El convenio puede acabar decayendo dada la proximidad de elecciones en ambos países. Cargarse un tratado de amistad entre España y Francia en las actuales circunstancias de la Unión Europea no es poca cosa. Alberto Núñez Feijóo ha cometido una temeridad estratégica, que ahora le estalla en las manos por una gracieta de Rajoy, el político guasón que quiere parece apolítico.

La respuesta diplomática francesa ante la maniobra del Senado fue muy comedida hace unos días, pero han hallado la excusa para sacar la artillería. Expresan su enfado, reivindican la Francia republicana, le quitan la iniciativa a los lepenistas, calientan el partido y avisan para los tiempos venideros.

Con Marine Le Pen en la presidencia de Francia no habría más algodones, habría más nacionalismo.

Enric Juliana
Enric Juliana
Adjunto al director

Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.