El intercambio de mamarrachadas entre políticos pirómanos ha durado poco. Se habrán dado cuenta de que los confinados, los evacuados y los familiares de las víctimas también votan y que, cuando llegue el día, no olvidarán este espectáculo irresponsable. Ávila, Toledo, Madrid, Castellón y, hacia el norte, Burdeos acumulan incendios que, en muchos casos, son provocados por “causas no naturales”. Es la manera elegante de referirse a los criminales y de invitarnos a preguntarnos si las condenas a los pirómanos no deberían tener mayor resonancia mediática para intentar disuadir a los delincuentes.
Gabriel Rufián (ERC) fue entrevistado por José Yélamo ( XPlica , La Sexta) siguiendo el estilo Évole de empezar la conversación en la calle y acabarla en un contexto más cercano. En los últimos años, Rufián ha evolucionado hacia un sentido común y un coraje que contradice casi todo lo que decía y hacía cuando era un aprendiz de brujo de las tertulias y del parlamentarismo de postureo y de incontinencia tuitera. Sin perder la prosodia achulada que tanto celebran sus imitadores, ahora pide perdón por los pecados cometidos y reclama el respeto por los adversarios que, por narcisismo o ignorancia, antes no tuvo.
La cooperación ejemplar debería ser la gran referencia mediática
Entre el cinismo y la desesperación, Rufián apela a una unidad que ha sido persistentemente saboteada por la izquierda. También nos avisa del veneno que la derecha expande a través del poder digital. El universo digital es donde Rufián se siente más cómodo, quizá porque, al ser un territorio propenso a la frivolidad, domina sus códigos con un virtuosismo que siempre se adapta a las intenciones, a menudo malévolas, de sus interlocutores.
Los votantes de izquierda, mientras tanto, tenemos derecho a preguntarnos si los partidos y los gobiernos de la izquierda federal o independentista han despilfarrado su propia credibilidad a) siendo incapaces de hacer funcionar los trenes, la educación, la justicia o el mercado inmobiliario, b) apostando monotemáticamente por un procés que ahora pagamos en forma de colapso transversal, c) imponiendo dogmas de conducta privada sin tener autoridad pública, d) confundiendo tolerancia e impunidad o e) perdiendo el poder digital. Y en el dilema tramposo entre bibliotecas y TikTok, Rufián nos recuerda que ha publicado dos libros y que no descarta, ay, escribir otro.
El ensañamiento contra la emoción de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso (PP), certifica la salud, pletórica, de la crueldad de sofá. Los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente ya nos explicaban la relevancia de los parásitos sobre los ñus, y las redes sociales actúan con un vigor similar. Un vigor que, por exceso, invisibiliza el protagonismo de los sufridos ñus. El ciclo natural de cooperación entre especies, que está siendo ejemplar en el ámbito de la protección civil y la atención a los afectados, pierde todo su sentido si le damos demasiada importancia a los mamarrachos y a los que, en nombre de la rentabilidad tertuliana, perpetúan la discordia parasitaria.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.