La llegada masiva de migrantes ha llevado al Gobierno a desplegar efectivos policiales y militares, acelerar los retornos y anunciar una barrera de boyas en el espigón del Tarajal. Pedro Sánchez ha denunciado una “violación de la integridad territorial española” y ha defendido la cooperación mantenida con Marruecos.
La crisis también ha generado reacciones en toda Europa. Italia ha restablecido temporalmente controles para las llegadas desde España, mientras varios gobiernos han reclamado reforzar las fronteras exteriores de la Unión Europea y Bruselas ha ofrecido apoyo operativo, incluida la colaboración con Frontex.