La propuesta reiteradamente lanzada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para alcanzar un pacto de Estado para emergencia climática ha obtenido un rechazo frontal del Partido Popular. Frente al clamor de los expertos y la demanda unánime de las organizaciones sociales, las posibilidades de un acuerdo se nublan, en gran parte porque se acerca el final del mandato parlamentario.
Buena parte de las desavenencias de PSOE y PP tienen que ver con el diagnóstico y enfoque que cada parte imprime a su discurso de acción contra los incendios.
El PSOE pone énfasis en la prevención y recalca que los incendios son una consecuencia más del cambio climático, cuyos efectos se ven agravados por los desequilibrios demográficos, territoriales y ecológicos de España que complican la acción.
“La emergencia climática mata”, dijo el pasado lunes lunes el presidente Pedro Sánchez. “Y por eso no basta con abordar las consecuencias, algo que hacemos; lo que tenemos que hacer es reducir sus causas, anticipar sus efectos y, en consecuencia, preparar mejor a nuestro país para proteger la vida de las personas”.
La referencia al cambio climático incomoda al PP, en la misma medida que fortalece al PSOE, al colocar en la agenda del debate público un asunto ajeno a los “mortiferantes” casos de corrupción que lo han cercado.
Para el PP, en cambio, el pacto invocado es una “cortina de humo” y, en su papel de oposición, lanza una baterías de 50 medidas muy centradas en los medios de extinción de fuego y en engrasar la coordinación de la emergencia, mientras recalca las responsabilidades de la Administración central, pero orillando que la prevención son funciones transferidas también a las comunidades autónomas, en muchas de las cuales hoy gobierna (con Vox).
El PSOE no llevó su propuesta al pleno del Congreso para evitar una derrota parlamentaria
La primera propuesta de pacto fue presentada el año pasado por Sánchez tras los incendios de agosto en Castilla y León. El asunto entró de puntillas en el Congreso de los Diputados a final de año, puesto que el grupo socialista prefirió mantener el debate en la comisión para la Transición Ecológica, ya que elevar esta cuestión al plenario hubiera significado una derrota política, a causa de la oposición del PP y Vox, y las reticencias de Junts, que también vio con desagrado la idea de un pacto “nacional” sobre esta materia.
Los argumentos que dieron los portavoces del PP iban en la línea de considerar que no era posible fiarse de un gobierno que ve rodeado de “corrupción” y al que le quedaba “poco tiempo de vida”.
La comisión parlamentaria para la Transición Ecológica acogió a final de año, en diversas jornadas de debate, a dos decenas de destacados expertos en políticas territoriales y de acción climática, y a representantes de instituciones sociales (sindicatos, ecologistas, Cruz Roja...).
Todos dieron forma a un catálogo de soluciones para prevenir los incendios con propuestas de desarrollo rural y agroforestal, entre otras muchas.
Tras los incendios de este verano, la relación PSOE-PP se ha agriado aún más. La politóloga Cristina Monge, que ha hecho diversos análisis sobre esta materia, sostiene que alcanzar un pacto climático es muy complicado, puesto que “el PP está en una situación incómoda por la influencia de Vox” en los pactos de gobierno en varios territorios y, por otra parte, está instalado “en el todo vale contra el Gobierno”. Esa radicalidad sitúa al PP en una posición de enfrentamiento tan extremo que da alas a las acusaciones de negacionismo.
Sin embargo, “el PP no es un partido negacionista; por lo menos todavía”, sostiene la socióloga, quien recuerda que el Partido Popular y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, apoyaron el Pacto Verde.
El PP no es un partido negacionista, pero hay riesgo de que sufra un retroceso
El fantasma del negacionismo del PP apareció hace 20 años, cuando Rajoy, citando a un primo físico, quiso restar credibilidad a los científicos que alertaban sobre los efectos del calentamiento.
Y esa pesada sombra ha reaparecido, cuando la portavoz del PP, Ester Muñoz, para rechazar el pacto, se retrotrajo a una de las pantallas más antiguas del negacionismo: “Que el clima cambia es algo que ha ocurrido durante la historia de la humanidad y de la Tierra, eso es de perogrullo; ahora bien, ¿cómo actuamos el ser humano frente a las cosas que cambian?”, se preguntó. Y, aunque hablaba de gestión de los montes, sonó a bofetada a la robusta ciencia del cambio climático.
El PP ha tenido una evolución desde el primo de Rajoy. Creó el primer ministerio de Medio Ambiente y apoyó el protocolo de Kioto contra el calentamiento (primer compromiso para reducir gases de los países ricos). “Pero en estos momentos corre el riesgo de sufrir un retroceso en esta materia”, alerta Cristina Monge.
La posición conservadora o liberal ha evolucionado hasta asumir que el cambio climático existe, que es obra del hombre y que sus consecuencias son muy peligrosas, pero prefiere retrasar la acción invocando coyunturas variables (“no es posible hacer cambios rápidos”, “hay otras prioridades (pandemias, guerras...)”. Es el llamado retardismo.
Cristina Narbona teme que el discurso del PP se fusione con el de Vox, y ve en el rechazo a la propuesta un mero “cálculo electoral” Presidenta del PSOE
La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, convencida de que “el PP está muy atado a Vox, no son libres”, expresa su temor de que los discursos de estos dos partidos “se fusionen” en uno solo, y considera que la postura de los populares es fruto de un “cálculo electoral” para negar el pan y la sal al Gobierno.
Además, ve al PP inmerso “en una dinámica mundial” que se manifiesta en el retroceso de las políticas ambientales y climáticas de la Comisión Europea y el Europarlamento y “el avance de los intereses de los combustibles fósiles más atlantistas”, espoleados por Trump.
Es revelador además, que cuando Alberto Núñez Feijóo lanza sus 50 medidas contra los fuegos no introduce la expresión “cambio climático” sino que habla de “catástrofes naturales”. No es algo banal, debe complacer a Vox, como cuando arremete contra las “leyes ideológicas” que no permiten “limpiar el bosque”.
En otras ocasiones estas dudas han nacido de las declaraciones de la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien ha cuestionado la necesidad de actuar en la acción climática, puesto que esta es una “agenda” impulsada por “grupos de presión” y “comunistas”.
Por mucho que descarbonicemos no podemos prescindir de hidroaviones
Alberto Nadal, vicesecretario de Economía y Desarrollo Sostenible del PP, corrige la sal gorda de Ester Muñoz para resaltar que “el cambio climático es un hecho” y ponerse en sintonía con la ciencia: “Existe una relación entre la actividad humana, las emisiones de CO2y la elevación de la temperatura. Esa elevación de la temperatura –añade– tiene consecuencias. Y una de ellas, que es la que estamos viendo, es que los incendios forestales son más graves.”
Pero para este dirigente del PP, el quid de la cuestión es que “el presidente del Gobierno está diciendo que las políticas de descarbonización en España son las que van a resolver el problema” de los incendios, “cuando España solo aporta un 0,6% de las emisiones mundiales y la UE, el 6%”.
Y, por lo tanto, “aunque mañana España tuviera cero emisiones, lo cual es imposible, la amenaza del fuego sería exactamente la misma”. “Por mucho que descarbonicemos [la economía] no podemos prescindir de hidroaviones”, dice Nadal.
La guerra fría PSOE-PP se alimenta también de la batalla por el voto rural, con riesgo de crear una grieta con la población urbana. Y de ahí las acusaciones contra el Gobierno de “extremismo ideológico” y de “ignorar el mundo rural”.
Un observador frío hasta podría ver que las propuestas del PSOE y del PP son complementarias. Pero para ello haría falta dejar a un lado el lanzallamas.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.