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Lola García
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Traidores, en Catalunya y en España

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Actualizado hace 16 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Hoy visitan el área metropolitana de Barcelona Pedro Sánchez (en Gavà) y Alberto Núñez Feijóo (en Badalona).
  • 02Y esta semana regresó, después de dos años de ausencia, Santiago Abascal, que recaló en Lleida, Tarragona y Barcelona.
  • 03No es casualidad tanto paseo por Catalunya.
  • 04Sánchez no estaría hoy en la Moncloa de no ser por los electores catalanes.

Hoy visitan el área metropolitana de Barcelona Pedro Sánchez (en Gavà) y Alberto Núñez Feijóo (en Badalona). Y esta semana regresó, después de dos años de ausencia, Santiago Abascal, que recaló en Lleida, Tarragona y Barcelona. No es casualidad tanto paseo por Catalunya. Sánchez no estaría hoy en la Moncloa de no ser por los electores catalanes. Las cifras lo dicen todo: en 2023 el socialista obtuvo en esta comunidad nada menos que el 34% de los votos (19 escaños), pero lo más importante es la distancia que marcó respecto a Feijóo, que en Catalunya se quedó en el 13% (6 escaños). Reducir ese margen es el meollo que dirimirá las próximas elecciones generales. Y Sánchez no lo tiene fácil para mantenerlo: la Catalunya que le revalidó en la presidencia no es la misma que la de hoy.

Aquel resultado socialista de 2023 fue fruto del mensaje de normalización política del presidente. Calmar las aguas después de más de una década de conflicto político atrajo a muchos catalanes. Los indultos a los líderes del procé s eran su carta de presentación. En ese contexto, logró también los apoyos de ERC y Junts para repetir en la Moncloa a cambio de la ley de amnistía. Pero Catalunya ya ha pasado página de aquellos años convulsos (aunque el anhelo independentista no haya desaparecido). Salvo para los afectados, la amnistía no tira del voto. Incluso el PSC de Salvador Illa, que se benefició de aquel mensaje de reconciliación, empieza a acusar el agotamiento de ese discurso y la falta de otro atractivo que lo sustituya.

Llega la amnistía en octubre, pero el discurso de la reconciliación en Catalunya tras el 'procés' está agotado

La resistencia de los jueces a aplicar la amnistía ha impedido que ésta llegara a tiempo para que Sánchez intentara una entente más sólida con Carles Puigdemont en esta legislatura. El Tribunal Constitucional la validará en cuestión de semanas y el ex president podrá regresar en octubre, pero difícilmente eso va a influir en un giro en las relaciones de Junts con el PSOE. El Gobierno ha sondeado las posibilidades de un acuerdo de presupuestos con la formación independentista, pero salvo que plantee poco menos que un pacto fiscal como el vasco o algo similar, Junts no le dará a Sánchez el aliento que necesitaría para aliviar este agónico final de mandato.

El efecto del regreso de Puigdemont se ciñe al escenario catalán. Junts ya ha explotado todo lo posible su llave en Madrid, pero donde se juega la supervivencia es en el Parlament. El ex president tendrá que decidir si acepta ser el jefe de la oposición en Catalunya o prefiere un rol institucional, no en primera línea. En este caso, las disputas internas en Junts están garantizadas. El primero permitiría a Illa y Puigdemont confrontar en el Parlament y dejar a un lado a Silvia Orriols. Pero es poco probable que el ex president elija este camino. Si bien en un principio el PSC aprovechó la figura de la líder de Aliança Catalana (AC) para arrinconar a Junts y enviar el mensaje de que las elecciones se dirimen entre Illa o la extrema derecha, ahora Orriols empieza a convertirse en un problema para casi todos los demás.

Abascal y Garriga en un acto de Vox el pasado viernes en Barcelona
Abascal y Garriga en un acto de Vox el pasado viernes en BarcelonaJohn McAulay / ACN
Feijóo y Abascal procuran no pisarse la manguera en Catalunya para las generales

El ascenso de AC refleja de forma nítida la transformación política en Catalunya: la reclamación de la independencia permanece, pero en un estadio latente, para dejar protagonismo a los postulados de la extrema derecha. Los discursos de Orriols y Abascal coinciden en su etnonacionalismo, aunque se excluyan mutuamente al defender ella una etnia catalana pura y el otro una española. Y, sin embargo, ambos han encontrado en el mismo lema, “civilización o barbarie”, una forma de llegar a una parte muy importante del electorado catalán. La frustración ante la crisis del Estado del bienestar es el caldo de cultivo para su crecimiento. Illa prometió gestión eficiente y mejores servicios. Las dificultades para hacerlo posible hacen que Abascal vaya ahora de pesca por caladeros proclives al PSC.

Las encuestas reflejan un ascenso del PP también en Catalunya, pero sin llegar a las cifras que obtuvo en el pasado, por lo que Vox complementará esa carencia en el bloque de la derecha. Los de Abascal se aprovecharán del discurso de AC, que ejerce de eco de sus postulados contra “la invasión” de inmigrantes, sin sufrir su competencia en las generales, a las que Aliança no se presentará. Por su parte, Feijóo insistirá en el otro flanco que puede desgastar más a Sánchez en los próximos meses, que es la subida de precios. El PP insiste en rebajas de impuestos en Catalunya, donde éstos son más altos. Feijóo y Abascal no se pisan la manguera en Catalunya.

La paradoja es que Vox y AC son producto del procés . El partido de Abascal lo fundó el ex líder del PP catalán y azote del catalanismo Aleix Vidal-Quadras y se propulsó con el auge independentista. El segundo se nutrió de la frustración por el desenlace del procés . Aunque ninguno de los dos prevé que la secesión vaya a ocupar la agenda política a corto plazo, ambos se nutren del nacionalismo étnico y la inflamación patriótica frente a los migrantes, sobre todo musulmanes. Ceuta los alimenta. Las imágenes de esa ciudad son el espejo en el que llaman a mirarse a los catalanes o a los españoles. El patriotismo y la acusación de traición están indisolublemente unidas. Para Orriols, los traidores son los líderes del procés y para Abascal lo es Sánchez. Una acusación que se va abriendo camino. José María Aznar acaba de señalar al presidente como un traidor.

Lola García
Lola García
Directora adjunta

Licenciada en Periodismo y Políticas. Directora adjunta de La Vanguardia. Autora de la newsletter 'Política', que se publica cada jueves, y de los libros 'El naufragio' y 'El muro', sobre el conflicto catalán

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.