El tablero parlamentario ha sufrido este jueves su penúltimo movimiento de fichas antes del examen decisivo de mañana en el Congreso. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha confirmado que sus cuatro diputados estamparán el sí a los dos reales decretos-ley de vivienda y alquiler aprobados por el Gobierno. Con este paso, la formación morada despeja una de las grandes incógnitas del pleno y traslada el foco -y buena parte de las miradas en la Moncloa- a Junts, que mantiene sus cartas guardadas bajo un manto de “decepción y preocupación”, y, en segundo término, al PNV, que parece inclinarse por aprobar al menos el primero de los decretos.
El viraje de Podemos no se ha producido en el vacío y ha encontrado en el Sindicato de Inquilinos el argumento para explicarlo. Ha sido el colectivo -motor de la marea de protesta que recorre las calles tras el desahucio de Maricarmen- el que ha reclamado expresamente el respaldo parlamentario a los dos decretos. Tras una semana de severas advertencias y amagos de veto, Belarra puede ahora convertir sus reservas iniciales en un voto de apoyo sin necesidad de rebajar un ápice la pirotecnia verbal contra el Ejecutivo.
Poco importa que Belarra haya vuelto a calificar hoy las medidas de “migajas” planteadas por el Ejecutivo ante los micrófonos de TVE o que mantenga su censura a la estrategia de trocear la norma en dos. Lo sustancial es que el partido morado esquiva la fotografía de la discordia -la que le habría alineado en el no junto a las bancadas de PP y Vox- y puede presentar su papeleta como respuesta al “sentir de la calle”, conservando intacta su posición de ariete por la izquierda.
Con el flanco de Podemos encauzado, el foco regresa de forma inequívoca a Junts y al PNV. Y es precisamente el segundo decreto -el relativo a las prórrogas de los contratos y los mecanismos de indemnización- donde el distanciamiento entre Gobierno y sus socios parlamentarios parece más difícil de salvar.
La propia ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha tenido que hacer gala este jueves de un pragmatismo casi defensivo. En los micrófonos de la cadena Ser, Rodríguez ha reconocido abiertamente que la arquitectura de apoyos para esta segunda norma “no estaba trabajada como lo está en la otra”, deslizando la posibilidad de una vía alternativa. Si el decreto no logra la convalidación este viernes, el Ejecutivo contempla reactivar su contenido mediante su tramitación como proyecto de ley, ganando así tiempo y margen para la negociación parlamentaria.
La admisión de la ministra revela hasta qué punto los dos decretos llegan mañana al Congreso con una fortaleza parlamentaria desigual. La decisión de dividir el paquete permitió al Gobierno separar las medidas y buscar apoyos diferenciados, pero también ha dejado al descubierto la dificultad de cerrar un acuerdo con Junts sobre el segundo texto.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.