Pretendían rodear el Congreso de los Diputados durante la votación de los dos decretos ley sobre vivienda, pero se tuvieron que conformar con ocupar solo una de las esquinas del edificio del Parlamento. El fuerte despliegue policial que blindó la Cámara Baja desde primera hora de la mañana de ayer, el temor a un desalojo si abandonaban la acampada y el anuncio de la negativa de Junts hicieron pinchar una protesta que pretendía ser multitudinaria. En torno a un millar de personas, que habían marchado desde la Puerta del Sol entre cánticos de “si pago el alquiler, no tengo para comer” y “los grandes tenedores, a los contenedores”, se concentraron para exigir la convalidación de los decretos. Constatado que su esfuerzo fue en vano, la concentración rompió a los gritos de “vergüenza, vergüenza” antes de volver a la plaza epicentro del movimiento indignado, donde seguirán “sin horizonte”.
La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, denunció que el resultado de la votación pone de manifiesto que “estamos ante un Parlamento puramente rentista que defiende la especulación por encima de la vida”. “Y lo que es más grave, un Congreso que se distancia irreparablemente de su pueblo. Hay una desconexión descomunal entre lo que está pidiendo la sociedad y lo que se ha votado”, continuó Del Río, quien avanzó que su organización sindical va a mantener la acampada en Sol porque ha habido “un estallido de poder popular” que ya es “imparable”. La portavoz, que resumía tras la votación el sentir de la protesta, repartió culpas: a los partidos de derechas por pulsar el “botón de la especulación” y a las formaciones de izquierdas por no haber sido capaces de solucionar los problemas de la vivienda.
Los Mossos blindaron la sede de Junts ante la posibilidad de algún altercado durante el debate de los decretos
Dos de las palabras que más se repitieron durante todo el día de ayer fueron huelga general . Se podían escuchar, pero también se podían leer en los cientos de octavillas que repartieron por las calles aledañas, en las que se avisaba de que se mantendrá la acampada en Sol hasta que los sindicatos convoquen un parón en todo el país: “Es el momento de extender y ampliar la movilización”.
Otro punto neurálgico de las protestas estuvo en Barcelona. A primera hora de la mañana, el Sindicat de Llogateres llamó a concentrarse delante de la sede de Junts cuando arrancara el pleno en el Congreso para instarles a “rectificar”.
Ante la posibilidad de que se diera algún episodio tenso, los Mossos d’Esquadra blindaron y cerraron con vallas encadenadas el pasaje Bofill –la calle donde está la sede de los posconvergentes–. Desplegaron un amplio dispositivo y dentro del pasaje permanecieron cuatro furgonas de la Brimo.
No obstante, la concentración contó con una escasa participación. Apenas 50 personas –algunos de ellos formaban parte del grupo de acampados en la plaza Catalunya– estuvieron protestando en la calle Marina, frente al pasaje Bofill, durante el transcurso del pleno en la Cámara Baja. La llegada de la lluvia incluso hizo que se instalaran tres carpas en la que los manifestantes se resguardaron.
Desde allí siguieron con un altavoz la intervención de Miriam Nogueras, bajo silbidos y gritos de “fuera”. “Vosotros, rentistas, sois los terroristas” o “quien siembra miseria recoge rabia” fueron algunos de los lemas que se corearon en una deslucida convocatoria.
Por la tarde, el Sindicat de Llogateres hizo una asamblea en la plaza Catalunya para “organizar” una huelga general.
En paralelo, hoy las movilizaciones se extienden a más de 50 ciudades de España. En Madrid arrancará a las 12 del mediodía desde cuatro puntos distintos, mientras que en Catalunya la principal será en l’Hospitalet a las siete de la tarde.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.