Pedro Sánchez no estuvo cruzado de brazos este fin de semana, simplemente lamiéndose las heridas por el revés del pasado viernes en el Congreso, cuando el PP, Vox y Junts tumbaron los decretos leyes que pretendían dar respuesta a la indignación social por la crisis de la vivienda que estalló tras el desahucio de Maricarmen en Madrid.
Muy al contrario: el presidente del Gobierno mantuvo numerosas reuniones e hizo muchas llamadas telefónicas –a sus interlocutores les transmitió un enorme enfado por la situación–, pidió muchos papeles, recabó mucha información y escuchó muchas opiniones. El sábado por la tarde reflexionó con sus colaboradores más directos en una larga reunión en la Moncloa.
En la diputación permanente del Congreso se podrían aprobar iniciativas ya sin los votos de Junts
Y este lunes, Sánchez empezará a adoptar decisiones. En primer lugar, el jefe del Ejecutivo se inclina por adelantar las elecciones, como quedó patente cuando el viernes advirtió al PP y Junts que “la historia les juzgará antes de lo que creen”. “Hoy solo ha caído la derecha, el PP, Vox y, desgraciadamente, Junts. No son conscientes, no han leído correctamente el pulso social, y lo van a pagar”, corroboraron en la Moncloa.
Tras este fin de semana de reflexión, en el equipo del presidente consideran que hay un 70% de posibilidades de adelantar las elecciones, frente a un 30% de opciones para tratar de mantener la legislatura a flote. Pero falta por decidir, si triunfa la apuesta del adelanto electoral, cuál sería la fecha elegida. La primera posible en el calendario, el 29 de noviembre, parece demasiado precipitada. Aunque tampoco está descartada.
Sánchez está pendiente de cuatro cuestiones, determinantes para decidir el adelanto electoral. Por un lado, la reacción de la calle ante la caída de los decretos. En la Moncloa resaltan que las 70.000 personas que protestaron en Madrid el sábado suponen una de las manifestaciones más masivas de la izquierda en la capital en muchos años. Las últimas marchas en favor de la sanidad o la educación públicas sumaron entre 40.000 y 50.000 ciudadanos.
En segundo lugar, el presidente también está pendiente de cómo esta movilización de la izquierda puede impulsar la recomposición del espacio político a la izquierda del PSOE. Sumar aceleró ayer sus planes para lanzar su Frente Amplio el próximo 17 de octubre.
Sánchez tampoco pierde de vista la demoscopia, que hasta ahora está reflejando un fuerte crecimiento de la ultraderecha de Vox en España –y de Aliança Catalana en Catalunya, como reiteró ayer domingo el sondeo de Ipsos para La Vanguardia –, mientras el espacio a la izquierda del PSOE no despierta.
En último extremo, el jefe del Ejecutivo está intentando acelerar todos los plazos para tratar de normalizar la situación de la crisis migratoria en Ceuta, que desgasta al Gobierno y al PSOE mientras alimenta a la ultraderecha. Ayer, precisamente, la Policía Nacional empezó a desalojar el asentamiento de inmigrantes en la playa del Trampolín. Y los Reyes visitarán Ceuta el próximo 13 de octubre.
El jefe del Ejecutivo analizó el sábado, con sus colaboradores más directos, todas las opciones posibles
Pero en la Moncloa advierten que la prioridad de Sánchez, antes de decidir cuándo convoca las elecciones, es adoptar medidas de choque para proteger a las personas más vulnerables que quedaron de nuevo en riesgo tras la derogación del decreto de vivienda que incluía una moratoria de los desahucios. “No vamos a dejarlas al albur de la situación, en espera de que se celebren unas elecciones”, afirman en la Moncloa.
Y Sánchez tiene previsto anunciar, en primer lugar, qué medidas se pueden reflotar de urgencia del decreto derogado y mediante qué fórmula legislativa. Una vez se convoquen las elecciones, con el Parlamento disuelto, estas iniciativas podrían aprobarse en la diputación permanente del Congreso, donde ya no serían imprescindibles los votos de Junts.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.