El espacio plurinacional a la izquierda del PSOE ha entrado en una carrera contra el calendario. Con el pulso de la calle aún reciente tras las movilizaciones por la vivienda y el eco de la derrota parlamentaria del viernes, Izquierda Unida, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar mantuvieron ayer una reunión telemática de urgencia para reordenar posiciones, resetear dinámicas y acelerar una reconstrucción que acumula meses de retraso. El objetivo es llegar preparado a un nuevo ciclo electoral que, después del revés sufrido por el Gobierno, podría precipitarse si Pedro Sánchez decide finalmente adelantar las elecciones.
La primera decisión ya tiene fecha. El 17 de octubre, las cuatro formaciones presentarán el Frente Amplio, la nueva marca con la que aspiran a concurrir a las próximas elecciones generales, y desvelarán quién encabezará la candidatura. El acto pretende escenificar que el espacio está preparado para cualquier escenario y, sobre todo, acelerar una negociación que acumula ya ocho meses de retraso desde que Yolanda Díaz renunció a ser candidata.
La ministra de Sanidad, Mónica García, emerge como opción para encabezar la candidatura
La urgencia se explica por el nuevo escenario político. El viernes, PP, Vox y Junts tumbaron en el Congreso los dos decretos de vivienda impulsados por el Gobierno. Y el sábado, cientos de miles de personas salieron a la calle en distintas ciudades para reclamar soluciones a un problema que afecta ya a varias generaciones. El Frente Amplio quiere convertir ese doble escenario, el del Parlamento y el de la calle, en el punto de partida de su nueva etapa. “No hay legislatura sin vivienda”, sostienen.
El problema es que el reloj electoral no espera. Si Sánchez opta por convocar elecciones para el 29 de noviembre, el plazo legal para inscribir coaliciones expirará el 16 de octubre, apenas 24 horas antes del acto convocado por la izquierda. La premura obligaría a zanjar en cuestión de horas una reestructuración encallada durante ocho meses de indefinición. Un reto mayúsculo que exige además resolver el encaje de Podemos, cuyos dirigentes insisten en celebrar primarias abiertas y postulan a Irene Montero como cabeza de cartel.
A esa premura organizativa se añade el enigma del liderazgo. En un escenario en el que todavía puede pasar cualquier cosa, el único nombre que parece descolgado es el de Pablo Bustinduy, quien se ha autodescartado con la misma firmeza con la que ha liderado la ofensiva del espacio en materia de vivienda, tanto durante la negociación de los decretos como en su defensa en el Congreso de los Diputados.
A partir de ahí, ninguna opción puede darse por descartada. Sectores de la izquierda alternativa promueven la candidatura de Mónica García, una fórmula que pasaría por situar a la ministra de Sanidad como cabeza de lista por Madrid y al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, al frente de la candidatura por Barcelona. Una opción que tiene enfrente la alternativa de Ada Colau, que también cuenta con apoyos internos.
La cuestión de fondo es que, para encarar el próximo ciclo electoral con alguna expectativa, el Frente Amplio necesita ensanchar su perímetro e incorporar al mayor número de socios posible, incluido Podemos. Un encaje que no convence a todas las familias del espacio y que choca, más allá de las rencillas no resueltas, con un desacuerdo de fondo sobre el método: los morados exigen una candidatura unitaria elegida en primarias abiertas, un mecanismo que Más Madrid rechaza de plano y que solo Izquierda Unida se muestra dispuesta a contemplar. Con la amenaza de las urnas a la vuelta de la esquina, articular una consulta de ese calado sin ni siquiera estar de acuerdo en la metodología resulta, en todo caso, logísticamente inviable.
La negociación tendrá una nueva estación este lunes, con una reunión ampliada a la que están convocadas formaciones como Compromís, Chunta Aragonesista o Més, además de los cinco ministros de Sumar. El objetivo es ampliar la alianza, ordenar las piezas y avanzar hacia una posición común. El 17 de octubre será la primera prueba de hasta dónde ha llegado esa reconstrucción.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.