Pues sí, se cumplió la teoría del efecto mariposa. El desahucio de Maricarmen Abascal ha acabado provocando el adelanto de las elecciones en España. Pedro Sánchez ha encontrado otra liana que cree que le puede dar una victoria que hoy parece impensable. Ya lo parecía en el 2023. La liana se llama vivienda. Y no es casualidad. Las únicas victorias importantes de la izquierda sobre el frente de derechas que hoy domina el mundo han sido a lomos de la vivienda: Zohran Mamdani en Nueva York y Die Linke en Berlín. Ahora lo va a intentar Sánchez.
Esta mañana acaba de hacer su primer mitin electoral y ya ha enseñado sus cartas: la economía española y el número de empleos crecen más que en ningún otro país europeo; insiste en que los niveles de desigualdad han caído con el aumento de las pensiones y el salario mínimo interprofesional, y se erige como dique frente a “genocidas, tiranos y tecnoligarcas” que le ha llevado a decir que España “es hoy un referente mundial de paz, feminismo y prosperidad”.
Vamos a vivir una campaña muy polarizada y crispada como nunca. Un Sánchez populista que ha hablado ya de una campaña de “élites económicas y sociales” que han trabajado en su contra y ha calificado a sus rivales políticos como la “peor oposición democrática” por haberle cuestionado su legitimidad como gobernante.
Sánchez ha estado todo el fin de semana estudiando si era el mejor momento. Había argumentos para no convocar, como el problema de Ceuta, que no está resuelto y puede condicionarle la campaña para mal. Y el desbarajuste del frente de partidos a su izquierda, que todavía no saben qué candidato van a presentar a ocho semanas de las elecciones. Sin olvidar el frente judicial que nunca descansa. Pero la ventana de oportunidad que brinda con la vivienda ha sido el argumento que ha pesado más en la balanza. Está por ver si el malestar evidente que existe en este sector, como avalan todas las encuestas, será suficiente para decantar las elecciones. Haría bien Sánchez en no forzar la demagogia y no caer en los errores de uno de sus decretos derrotados la pasada semana. El franquismo y el machismo no tienen nada que ver con el problema de la vivienda. Los ciudadanos son más listos que todo eso.
Al final, estas elecciones van a ser un plebiscito sobre Sánchez. Las derechas están movilizadas contra él. Nunca ha existido un presidente más odiado por ellas que este. Y el PSOE debe ahora movilizar a todas las fuerzas progresistas. Sánchez, sí, o Sánchez no. Ocho semanas de vértigo.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.