Esta mañana Pedro Sánchez ha hecho algo más que anunciar la convocatoria de elecciones anticipadas ante un tablero imposible en el Congreso de los Diputados. Ha hecho un llamamiento a mantener viva la excepción española. El único gobierno de izquierda con un 95% de cacao que queda en Europa.
“La España que no se rinde ante el altar del 5%”. Esta referencia a la cuota de gasto militar exigida por Estados Unidos a todos los países miembros de la OTAN ha sido una de las notas más propagandísticas de un discurso claro, fácil de entender, más militante que institucional, sin ninguna referencia naíf al desahucio de la señora Maricarmen; un discurso pronunciado de manera diligente pero sin un exceso de pasión, rasgo poco habitual en Sánchez, cuya coraza no está para pasiones explícitas. Un Sánchez con retórica apasionada sería la bomba atómica. No se puede tener todo. No se puede ganar siempre.
Resistir es vencer. El gran lema hispánico que atraviesa los siglos es de nuevo la divisa. España como excepción en un mundo cada vez más seducido por el reclamo autoritario de las nuevas y no tan nuevas derechas. (También en ese campo hay distintos porcentajes de cacao). Cuando el presidente se ha levantado esta mañana para repasar las notas del discurso, ya tenía sobre la mesa el resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, el país más grande de Sudamérica. El mítico Lula da Silva, hijo de las grandes luchas obreras de los años setenta del siglo pasado, ha perdido por dos puntos ante Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente ultra Jair Bolsonaro, que se halla en prisión por haber tramado un golpe de Estado hace cuatro años, cuando los resultados electorales le fueron adversos.
Los Bolsonaro están a punto de obtener la revancha con el decisivo apoyo de las iglesias evangélicas neopentecostales y la lunga manus del Gobierno de los Estados Unidos. Desgastado por la nueva música del mundo, por el inexorable paso del tiempo, por la inflación y el encarecimiento del crédito, Lula ha perdido ante la sombra de un presidiario y va a tener muy difícil ganar en la segunda vuelta. A finales de año, el actual gobierno de los Estados Unidos podría tener bajo control a la gran mayoría de los países del continente de americano, con la orgullosa excepción del Canadá y México. Donald Trump está a punto de cumplir uno de los objetivos primordiales de la nueva doctrina de Seguridad Nacional: control estratégico de todo, o casi todo el hemisferio occidental.
El próximo verano, Estados Unidos podría haber alcanzado otro de los grandes objetivos de su nueva doctrina internacional: neutralización política de la Unión Europea. Todo dependerá de lo que ocurra en las elecciones presidenciales francesas y en las elecciones legislativas que tendrán lugar en Italia y Polonia el año que viene, momento en que la incógnita española ya estará despejada. Van a votar cuatro de los cinco principales países europeos, mientras en Alemania el federalismo, el metódico escalonamiento de las elecciones regionales, evita un vuelco súbito de la situación. Todo está en juego. Por ello, Canadá se está acercando a Bruselas, ejecutando un movimiento orbital agónico o triunfante, aún no lo sabemos. Sánchez ha querido hacer esta mañana un discurso canadiense, sin la magnífica locuacidad del primer ministro Mark Carney.
Elecciones plebiscitarias. España, orgullosa excepción. ¿Una excepción numantina, aislacionista, a la antigua usanza, o una excepción con horizontes? Dependerá de lo que ocurra en Francia, en Alemania, en Italia, en Polonia, dependerá de los próximos pasos que decida dar Canadá. Nadie sabe cómo será el horizonte europeo dentro de unos meses, por lo tanto, el llamamiento de Sánchez puede adquirir un sesgo aislacionista. ¿Quieren los españoles aislarse?
El adelanto electoral anunciado esta mañana tiene una valiosa significación internacional, pero no obedece de manera explícita a la coyuntura exterior. Es un asunto rabiosamente interior. No hay tablero en el Congreso de los Diputados. Después de la derrota del Gobierno el pasado viernes, no tenía ningún sentido presentar los presupuestos generales del 2027 como palanca de debate público para ir a elecciones en febrero o marzo. En realidad, Sánchez ha hecho lo único que podía hacer: admitir la situación, evitar un deterioro mayor y aprovechar el pequeño movimiento de péndulo que supone la viva discusión social de estos días sobre el proceloso mercado de la vivienda. Es significativo que en su discurso Sánchez no haya efectuado ninguna referencia sentimental al desahucio de la señora María del Carmen Abascal. Habría sido demasiado naíf. Sí ha aparecido la palabra “aticazo”.
Sánchez toma la iniciativa, no espera a que Sumar se ponga el albornoz del Frente Amplio, no espera a que los jóvenes acampados de la Puerta del Sol lancen una convocatoria de huelga general, y muestra el folio en blanco de la derecha. ¿Cuál es el programa de la futura coalición PP-Vox? Todavía no se sabe. Un “hijo de puta” contra un folio en blanco. Podría ser esta la caricatura de la próxima confrontación electoral española.
Sánchez esquiva rocas y escollos: la más peligrosa de todas, la inflación que viene, la inflación que finales de año podría aproximarse al 5%, pese a los mecanismos de contención arbitrados. Unas elecciones en febrero, en pleno invierno, podrían coincidir con una desagradable y difícil discusión en Europa sobre los topes del precio del gas para la producción de electricidad. La célebre excepción ibérica del 2022/2023 no es un mecanismo permanente de activación automática. Se tendrá que volver a negociar si las cosas empeoran. Pasan a segundo plano las instrucciones judiciales que afectan al PSOE, aunque tendremos noticias de los juzgados en los próximos 54 días. Ceuta tenderá a una lenta y fatigosa normalización, a menos que Marruecos quiera reventar la campaña electoral española, cosa poco probable. Incluso pasa a segundo plano la plena aplicación de la ley de Amnistía. ¿Regresará Carles Puigdemont a España para encabezar la lista de Junts al Congreso de los Diputados? Sería un punto final muy irónico. Junts necesita vitaminas después de la votación del pasado viernes.
¿Qué hará Estados Unidos? He ahí la gran cuestión.
Sánchez convoca elecciones y se nota enfado en buena parte de la prensa de Madrid. Desde hace tres años -34 meses y 18 días-, no han hecho otra cosa que exigir la convocatoria inmediata de elecciones. ¿Por qué están tan enfadados?

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.