En una cartelera recientemente encandilada por la secuela de El diablo viste de Prada , filme que enfatiza la vertiente más espectacular de la industria de la moda, Couture , la nueva película protagonizada y producida por Angelina Jolie, se presenta como un contrapunto más sobrio. Dirigida por Alice Winocour y ambientada en la Semana de la Moda de París, la película adopta una mirada casi documental sobre el universo de la alta costura, desplazando el foco hacia aquello que suele quedar en la sombra: los cuerpos, las cicatrices y las historias que sostienen el espectáculo.
La historia sigue a Maxine Walker (Jolie), una directora de cine independiente que llega a París para rodar un cortometraje vinculado al desfile de una gran casa de moda –nunca nombrada, aunque todo apunta al universo de Chanel, que además colaboró con la producción y permitió de forma excepcional rodar en sus ateliers–. Desde ahí, la película se aleja de las intrigas empresariales para centrarse en lo que sostiene la industria: el trabajo, la resistencia y las emociones de las mujeres que la habitan. Sin recurrir a los clichés más explotados del cine sobre moda, Couture opta por relatos cotidianos que revelan una red silenciosa de esfuerzo y complicidad.
La casa de alta costura Chanel colaboró con la producción y permitió de forma excepcional rodar en sus ateliers
Aunque Jolie es el eje del relato, la película se construye como un mosaico coral: una joven modelo de Sudán del Sur (Anyier Anei) que inicia su carrera, una maquilladora (Ella Rump) que escribe sus memorias, el director de fotografía (Louis Garrel) que acompaña a Maxine, una modista (Garance Marillier) y un médico (Vincent Lindon) que introduce un giro crucial en la historia. Es entonces cuando el filme se desplaza hacia un terreno más dramático: su protagonista es diagnosticada con cáncer de mama.
Este giro conecta inevitablemente con la experiencia personal de Angelina Jolie, que en el 2013 se sometió a una doble mastectomía preventiva. Esa dimensión biográfica atraviesa su interpretación y la convierte, probablemente, en uno de los papeles más personales de su carrera.
Rodada en francés e inglés y presentada en festivales como Cannes y San Sebastián, Couture , en esencia, no es una película sobre moda. El título puede aludir tanto a la alta costura como a las suturas quirúrgicas, o incluso a la estructura del propio relato, donde distintas vidas trazan los hilos que lo mantienen todo unido.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.