El Oktoberfest de Barcelona ha cambiado de casa, pero no de espíritu. La fiesta bávara se ha instalado por primera vez en Fira Barcelona Gran Via y lo ha hecho a lo grande: más espacio, música en directo, mesas repletas de grupos de amigos y un ambiente que ha dejado claro desde el primer día que aquí se ha venido a brindar, comer y, sobre todo, pasarlo bien. La 13.ª edición ha arrancado con la previsión de superar los 150.000 visitantes hasta el próximo 11 de octubre.
Y como toda Oktoberfest que se precie, la fiesta ha necesitado su particular pistoletazo de salida. O, mejor dicho, su primer barril. El encargado de abrirlo ha sido el actor barcelonés Octavi Pujades, que se ha enfrentado al ritual con ganas, aunque el barril se ha resistido un poco más de lo previsto. Después de algún intento y entre las miradas —y ánimos— de los asistentes, Pujades ha tirado de destreza y fuerza y finalmente ha conseguido abrirlo enseguida. A partir de ahí, oficialmente, la cerveza ha podido correr y la fiesta ha quedado inaugurada. La apertura del primer barril ha mantenido así uno de los rituales más reconocibles de la celebración original de Múnich.
La nueva ubicación ha permitido que la celebración haya ganado metros y aforo, pero también músculo festivo. Fira Barcelona Gran Via se ha llenado de largas mesas, jarras, brindis y grandes grupos de amigos que han llegado dispuestos a pasar una buena noche. Ha habido muchísimo buen rollo, una ambientación muy cuidada y esa curiosa capacidad que tiene una Oktoberfest para conseguir que, al cabo de un rato, personas que no se conocían hayan acabado compartiendo mesa, celebración y alguna que otra canción. La organización ha querido trasladar a Barcelona la esencia de la fiesta de Múnich con una combinación que ha bautizado como “Wiesn amb gust de Barna”.
O'zapft is!
Y si la cerveza ha sido protagonista, la comida no se ha quedado precisamente mirando. Por las mesas han desfilado parrilladas de salchichas alemanas, codillos, pollos, bretzels, kartoffelsalat, chucrut y strudel con helado de vainilla. Una carta poco amiga de contar calorías y bastante más partidaria de celebrar que Baviera ha quedado mucho más cerca de Barcelona.
Detrás de la fiesta ha estado Paulaner, histórica cervecera muniquesa fundada en 1634 y vinculada al Oktoberfest de Múnich desde 1818. En España, Paulaner es una marca distribuida por HEINEKEN España, que ha respaldado la cita barcelonesa. El evento ha estrenado además un nuevo espacio lúdico y ha afrontado esta edición con la ambición de consolidarse como una de las grandes celebraciones bávaras fuera de Alemania.
El Oktoberfest ha dejado así inauguradas casi tres semanas en las que Barcelona ha hablado un poquito de alemán, aunque para entenderse en un lugar así, solo es necesario: amigos, música, comida, jarras en alto y ganas de pasarlo bien.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.