Un revestimiento vinílico efecto madera adquiere diferentes formas en la nueva exposición de Ana Martínez Fernández en La Capella. El humilde material de color naranja chillón metamorfosea en La Mancha más ciega en silla, taburete, cortina de baño y hasta unos altos muros, perdiendo su utilidad decorativa y tornándose objeto de modelaje y de composición arquitectónica. “Elegí este vinilo a partir de encontrarme con la piedra de La Capella”, explicó la artista durante la presentación, que ha concebido como una estructura cuadrangular, observable desde el exterior.
Que la mitad del espacio expositivo esté vacío responde al deseo de Martínez Fernández de que su obra pueda admirarse desde lejos. “Permite tomar perspectiva”, aclaró. También es una estructura transitable para el espectador, que es posible que se encuentre con siluetas reconocibles. Las sillas, por ejemplo, imitan un modelo de los 90 que había en la casa de la infancia de la artista, mientras que los taburetes se inspiran en un diseño de Ikea. Comisariada por Marc Navarro, la exposición nace de la intensa investigación de un material –el vinilo– por parte de Martínez Fernández, “pero necesito tiempo para saber qué ha pasado”, dijo, confiando en que se le aparezcan nuevas lecturas una vez su creación se aposente.
Martínez Fernández investiga un revestimiento vinílico efecto madera en ‘La Mancha más ciega’
La materialidad tiene también una gran presencia en el resto de proyectos que acoge estos días La Capella. En Totxana , Heeey (nombre artístico de Xavier Lozano) reflexiona sobre el difícil acceso a la vivienda. Para ello, se sirve de otro modesto material, el ladrillo. “Aislado, es un elemento con un coste irrisorio, pero al constituir una vivienda, su precio se multiplica. Entonces, puede costar millones”, reflexionó el artista.
La pieza principal de la exposición, que ocupa el Espai Rampa, surge del diálogo entre el público y lo digital. Al pulsar un botón, una pantalla da instrucciones al visitante para que juegue con una treintena de ladrillos situados en el centro de la sala. “Así consigo que el arte digital se manifieste de forma física”, desvela el creador de esta obra que se reconstruye constantemente. La instalación también se refiere al mito del algoritmo, un agente aparentemente autónomo que en realidad no lo es, “porque, como todo lo que es artificial, es fruto de la acción humana”.
Otro recurso permite, nuevamente a través de la interacción, destruir unos ladrillos virtuales. “Es como un fuck the system ”, dijo Lozano. Mientras que una serie de ladrillos expuestos en una pared representan el aumento del precio de la vivienda respecto a un poder adquisitivo invariable.
En ‘Totxana’, un botón activa unas órdenes en una pantalla que invita al público a participar en la obra
En el vestíbulo del museo, una última instalación se centra en lo material; concretamente, en los residuos orgánicos y sus potencialidades. Lenguajes materiales, una muestra de Loana Flores comisariada por Gisela Chillida, despliega una constelación formada por una cincuentena de biopolímeros, desde pieles de fruta a pelajes, que colorea con tintes ancestrales como la cochinilla o el cacao. Flores comenzó a experimentar con estos elementos en 2018 “en una búsqueda de crear sin comprometer”, apuntó. Compartir estos procesos y conocimientos constituye para la artista un posicionamiento ético y político, así como un gesto afectivo.
Todas las exposiciones de La Capella se podrán ver hasta el 27 de septiembre.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.