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Artes Patrimonio histórico

Salàs de Pallars, el pueblo-museo de Lleida que inmortaliza antiguos comercios

Desde una barbería a un colmado y un ultramarinos, el historiador Francesc Farràs lleva años recreando establecimientos de los siglos XIX y XX en el marco de la iniciativa Botigues Museu Salàs

Salàs de Pallars, el pueblo-museo de Lleida que inmortaliza antiguos comercios
Francesc Farràs y su hija Flors se encuentran alrededor de la barra de Ultramarinos & Coloniales, la primera tienda que integró la iniciativa y que imita un colmado atestado de producto antiguoMarc Carnice / Sirerafoto
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  • 01En Salàs de Pallars, macetas pobladas con toda clase de arbustos adornan los caminos de granito del centro histórico.
  • 02Petunias, ciclámenes, hiedras y cintas se sitúan frente a las casas, como si la vía pública fuera una extensión de los jardines de sus vecinos.
  • 03La postal es similar a la de otros municipios de Lleida, excepto por un detalle imperceptible a primera vista.
  • 04Tras algunas de sus persianas se esconden antiguos negocios y objetos de consumo que, pese a resultar extraños a los jóvenes de hoy, son un paisaje familiar y añorado por muchos.

En Salàs de Pallars, macetas pobladas con toda clase de arbustos adornan los caminos de granito del centro histórico. Petunias, ciclámenes, hiedras y cintas se sitúan frente a las casas, como si la vía pública fuera una extensión de los jardines de sus vecinos. La postal es similar a la de otros municipios de Lleida, excepto por un detalle imperceptible a primera vista. Tras algunas de sus persianas se esconden antiguos negocios y objetos de consumo que, pese a resultar extraños a los jóvenes de hoy, son un paisaje familiar y añorado por muchos. Estos espacios integran Botigues Museu Salàs, el ambicioso proyecto que Francesc Farràs ha ido ampliando desde que arrancó en la década de los ochenta.

Todo empezó como un hobby. Farràs –Sisco para la familia y los amigos– quiso conservar las viejas estanterías del colmado de sus padres después de su cierre. Las colocó en una esquina del garaje y, sin planificarlo, fue llenándolas poco a poco de producto antiguo. Entonces, era profesor de historia del instituto de Tremp y usaba estos artículos como herramienta didáctica: le servían para explicar episodios del siglo XX, desde el estallido de la I Guerra Mundial a la liberalización de la mujer. Mientras la colección crecía, tuvo conocimiento de que algunos pueblos franceses como Rochefort habían reproducido comercios de antaño que funcionaban como museos del día a día de sus coetáneos. Y ocurrió que aquel garaje dejó de serlo para convertirse en una réplica de un ultramarinos del pasado siglo.

El primer espacio que abrieron fue el colmado, donde almacenan papel higiénico Elefante y otras reliquias

Cruzar las puertas de este colmado imposible es un viaje a unos tiempos no tan lejanos. Productos extintos como el papel higiénico Elefante nutren sus repisas. “Fue la primera marca que llegó a España. Quienes la usaron recuerdan su textura áspera”, ríe Farràs. Ahí están también los fósforos El Diablo y una colección de viejas botellas de anís: la Mexicana, la Asturiana, la Castellana, la Aldeana... “Llevaban nombres de mujer porque al tratarse de un licor dulce se vinculaba a ellas”.

Jabones Gota de Ámbar, condones Gold Dollar, fijador de pelo Fixol, crema Nievin, insecticida Cruz Verde, cacao Bensdorp o un autómata centenario que se usó para una publicidad son otras joyas que los impulsores de esta iniciativa enseñan a los curiosos que reciben semana tras semana. “En un mes podemos organizar 50 visitas”, explica Flors Farràs, hija de Sisco y una de las tres guías del museo junto a Diego y Alicia. Cuando reciben a colegios, muestran a los niños y niñas series históricas de distintos productos para que comprendan para qué servían y por qué artículos han sido sustituidos. “En el caso del papel higiénico, empezamos por un pedazo de periódico, seguido del rollo Elefant e para terminar con las versiones de hoy. También organizamos talleres de postales. Tenemos que contarles qué son”, dice sorprendida.

Padre e hija posan junto a su interpretación de una barbería de época situada en la plaza del Mercat de la población leridana
Padre e hija posan junto a su interpretación de una barbería de época situada en la plaza del Mercat de la población leridanaMarc Carnice / Sirerafoto
Farràs explica cómo funcionaban los herbolarios de antaño
Farràs explica cómo funcionaban los herbolarios de antañoMarc Carnice / Sirerafoto

En las paredes de este ultramarinos con mobiliario rojo brillante también se expone una gran colección de carteles modernistas y de otras épocas. No están ahí por azar o para decorar. “El objeto humilde, pequeño e insignificante ha hecho más por educar las clases populares que los museos. Y el cartelismo logra dar belleza a esos productos ordinarios, acerca el arte a la gente de a pie”, detalla Farràs mientras observa unos carteles de Vicente Bosch y Ramon Casas.

Botigues Museu Salàs va más allá del colmado, bifurcándose en una decena de establecimientos. Uno de ellos reproduce una vieja barbería con ayuda de butacas vintage , botellines de Mysol y cuchillas Gillette de principios de siglo XX: “Al principio no tuvieron mucho éxito, porque la gente prefería afeitarse en casa. Con la Primera Guerra Mundial y el tránsito de soldados, la cosa cambió”, relata. En la misma plaza, otro local acoge un herbolario con estanterías abarrotadas de fórmulas, libros de boticario y plantas medicinales. Un pequeño armario apartado del resto de productos oculta hierbas venenosas como la belladona y componentes básicos de medicamentos. Al otro lado del comercio está la farmacia, la evolución del herbolario, cuyas vitrinas exhiben algunos frascos de Agua del Carmen y otros remedios de la época hoy polémicos. “El museo intenta ser una fotografía de las tiendas que existieron entre la Segunda Revolución Industrial y los años 70 del siglo XX”, aclara Flors.

Flors posa frente a la perfumería ubicada al fondo de la mercería del museo
Flors posa frente a la perfumería ubicada al fondo de la mercería del museoMarc Carnice / Sirerafoto
Una ilustración de grandes dimensiones muestra cómo serán las galerías comerciales que Francesc Farràs piensa sumar a su singular proyecto museístico
Una ilustración de grandes dimensiones muestra cómo serán las galerías comerciales que Francesc Farràs piensa sumar a su singular proyecto museísticoMarc Carnice / Sirerafoto

Unos metros a la derecha aparece una tabaquería. De una de sus paredes cuelga una máquina de gasolina para rellenar mecheros. También hay decenas de cigarros y puros de todas las épocas y marcas. “La historia de España puede explicarse perfectamente a través del tabaco”, afirma Farràs. Justo al lado se sitúa la mercería, que antes había albergado una carnicería y el hogar de su anciana propietaria. Al final de las estrechas escaleras situadas en la parte trasera del establecimiento, asoma una coqueta perfumería. Más productos que llevarán a muchos a su infancia o juventud, como ediciones ya desaparecidas de fragancias Parera, Puig y Myrurgia, champú Sindo y un jabón monodosis cuyo intenso aroma se pega a los dedos.

La pastelería, ubicada en unas viejas cuadras para ovejas propiedad de los Farràs, la construyeron gracias al mobiliario que la Pastisseria Falgueras de Vilassar de Mar les regaló al cerrar uno de sus locales. Allí han situado también el estudio fotográfico, el espacio más nuevo de este singular proyecto. El resto de arcadas acogerán una zapatería, una tienda de juguetes, una peluquería... La idea es que esta corraliza se transforme en unas galerías comerciales con una decena de estos negocios de la nostalgia. Así lo avanza una gran ilustración colgada en el espacio.

Sisco tiene faena, pero se le ve tranquilo. Combina las tareas del museo con la publicación de libros (el último, sobre el Netol). Ya lo dice el refrán: “Quien con amor trabaja, al otro lleva ventaja”.

Hada Macià
Hada Macià
Artes

Periodista especializada en cultura y ocio. Máster en Humanidades por la UOC y graduada en Periodismo por la UIC

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.