El espectador de Netflix casi podía temer que la plataforma se había olvidado de Cien años de soledad, la serie basada en la novela de Gabriel García Márquez. Estrenó la primera temporada en diciembre de 2024 y, a pesar de que los medios asumían que la segunda no iba a tardar en llegar, no había noticias sobre su estreno. Esta semana, sin embargo, la plataforma finalmente ha anunciado sus planes: el 5 de agosto se estrenarán siete nuevos episodios y el 26 de agosto se podrá ver el último, que concluirá la adaptación.
Netflix, por lo tanto, divide la emisión de la temporada en dos partes como suele hacer con sus grandes apuestas, las series con más potencial de conversación o simplemente las más vistas como Emily en París, Stranger things o Los Bridgerton. Es un tratamiento sorprendente para un título que, a pesar del prestigio asociado a la novela y a su diseño de producción, tuvo un rendimiento decepcionante con su primera temporada, incluso en los mercados de habla hispana.
En su primera semana en la plataforma, por ejemplo, fue derrotada por la vapuleada La Palma en la lista de las series más vistas en lengua no inglesa: 40,2 millones de horas vistas frente a los 31,1 millones de horas de la familia del coronel Aureliano. En la métrica de visionados, además, esta derrota fue todavía más clamorosa: 13,1 millones de visionados frente a 3,6 millones debido a la menor duración de La Palma.
Laura Mora, directora de los cinco últimos episodios de Cien años de soledad, ha adelantado que cada entrega de la nueva temporada es “como una película”. “Hemos llevado la serie a otro nivel estéticamente, narrativamente y a partir del sonido y la música para construir un final más cinemático y emocional”, ha explicado en declaraciones recogidas por medios como Deadline. Por lo tanto, promete “grandeza, épica y cine” y, de momento, tenemos este anticipo:
La intención de Netflix parece clara: independientemente de su rendimiento de audiencia en su primera temporada, se quiere convertir esta adaptación bendecida por Rodrigo y Gonzalo García Barcha, hijos del ganador del premio Nobel, en una historia que conservar y reivindicar dentro del catálogo. Todavía quedan por contar 50 años de esta familia Buendía que desafía las leyes del tiempo gracias al realismo mágico.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.