Cuando se estrenó la tercera temporada de Euphoria, hubo miembros del reparto que se mostraron receptivos ante la idea de continuar con una cuarta temporada aunque Zendaya insinuara que se trataba de la temporada final. No había un anuncio final de si estábamos ante la conclusión de la historia estrenada en 2019 o si HBO Max podía encargar más episodios. Ahora, tras la emisión del último episodio, tenemos una respuesta definitiva: se acabó. Y, según Sam Levinson, se trata de un “final honesto”.
El público todavía lo está digiriendo después de haber estado debatiendo durante semanas si Euphoria actualmente era un desastre. Desde aquí disfrutamos de la valentía y la originalidad de un Levinson que iba a contracorriente, incluso asumiendo que era una obra más irregular y pudiéndose discutir si era una tercera temporada o algo distinto (como un epílogo o what if). Pero la cuestión es que, cuando tocó cerrar la historia, el creador volvió al pilar dramático y temático fundamental de Euphoria: la adicción de Rue. Desafortunadamente, esto significa que el personaje de Zendaya no acabó bien.
“Puedo decir con toda seguridad que si estuviera pasando ahora por lo que pasé cuando era joven, yo tampoco estaría aquí”
“El final honesto es que la gente como Rue no sobreviven”, ha expresado el guionista y director de la serie. En el episodio emitido este lunes, Álamo decidía vengarse de Rue por haberlo traicionado: por culpa de la boca-chancla de Lexy y después de Maddy, el traficante había descubierto que Rue colaboraba como informante de la policía. Así que le dio unas pastillas para el dolor que supuestamente eran calmantes pero en realidad tenían fentanilo. De aquí que Rue falleciera de una sobredosis cuando precisamente parecía estar más recuperada de su adicción.
“Puedo decir con toda seguridad que si estuviera pasando ahora por lo que pasé cuando era joven, yo tampoco estaría aquí. No hay forma de suavizarlo. Quería contar la historia para Angus y para toda la gente que no recibieron una segunda oportunidad”, ha expresado Levinson.
En otras ocasiones ya se había sincerado: había utilizado Euphoria, que adapta un formato israelí, para hablar de la adicción, que él mismo había sufrido. Por suerte para él, el fentanilo, una droga implacable tanto por el nivel de adicción como por la capacidad de matar a sus clientes, no estaba en la calle por aquel entonces.
“Al final yo quise contar una historia honesta sobre la adicción. Y también quería contar una historia sobre el duelo y el tumulto emocional que puede provocar”, se ha reafirmado un Levinson que, tras escribir la temporada como una fantasía entre el western y el noir, quiso dar una bofetada de realidad al público.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.