Los estudios y plataformas suelen sentir un alivio descomunal cuando descubren que tienen entre manos una propiedad intelectual reutilizable y en la que pueden confiar. Quieren franquicias que les quiten el peso de la responsabilidad de producir fenómenos televisivos originales. Para Netflix, uno de estos activos era La casa de papel, la serie española de Álex Pina con cinco temporadas a sus espaldas y que, cuando se lanzó un spin-off titulado Berlín, funcionó de maravilla.
Berlín era una precuela de un personaje fallecido en La casa de papel. No importaba. Con el carisma de Pedro Alonso, el público se enganchó a un robo menos ambicioso y con un tono más desenfadado, cómico y romántico. Sin embargo, la segunda temporada, la última que encabezará Alonso después de tomar la decisión de abandonar el universo de ficción, está siendo decepcionante a nivel de audiencia: directamente ha perdido un 49,9% de su audiencia.
La segunda temporada ha perdido un 49,9% de su audiencia en comparación con la primera
Se debe reconocer que Berlín y las joyas de París, que es como se titulaba la primera entrega, se estrenó en un momento de alto consumo televisivo: un 29 de diciembre, en pleno invierno y con días festivos en mercados clave como el español. Pero es imposible no hablar de bajada considerable con Berlín y la dama del armiño cuando en sus tres primeras semanas en el catálogo de Netflix acumula 21,2 millones de visionados en comparación con los 42,3 millones que llevaba la primera temporada en el mismo intervalo.
Para entender la envergadura de la decepción, posiblemente sea interesante añadir otro título a esta comparativa: El refugio atómico, el thriller distópico que Álex Pina y Esther Martínez Lobato, los mismos creadores, estrenaron en septiembre. En sus tres primeras semanas, consiguió 18,3 millones de visionados a partir de 134,7 millones de horas vistas. Y, mientras que el dato no era malo dentro de las producciones de habla no inglesa, Netflix consideró que no era suficiente: la producción fue cancelada antes de producir una segunda temporada.
Esta proximidad con El refugio atómico es indicativa de cómo se pueden analizar las cifras de Berlín. El personaje despertó interés con su primer robo en solitario, con su propia banda, por una cuestión de nostalgia por La casa de papel: una vez saciada la curiosidad, el espectador trató el título sin la misma expectación, incluso con la participación de Najwa Nimri, Itziar Ituño e incluso Álvaro Morte en los mismos papeles que interpretaron en la serie fundacional.
En consecuencia, toca plantearse qué puede ocurrir a partir de ahora con esta propiedad, sobre todo teniendo en cuenta que Netflix anunció que “el universo de La casa de papel se expande”. ¿Podrá cualquier serie relacionada con La casa de papel obtener buenos datos de audiencia? ¿Quizá es el momento de producir una secuela en vez de una precuela (y, a poder ser, con Álvaro Morte, el principal activo de la franquicia)? ¿O simplemente toca volver a calibrar qué es un éxito cuando se trata de las series españolas?

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.