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Series ¿Decepción?

Este fue el error imperdonable de 'Euphoria'

En una temporada muy irregular, el clásico de HBO se despidió con su peor episodio

Este fue el error imperdonable de 'Euphoria'
Sydney Sweeney es la MVP de la temporada y la premian... ¿sin saber qué hacer con ella en el final? HBO Max
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Actualizado hace 2 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Esta opinión sobre el final de Euphoria  se publica tres días tarde.
  • 02A veces un retraso se debe a la necesidad de reflexionar, de digerir la obra, de encontrar las palabras adecuadas.
  • 03Otras, como en este caso, se debe a la ausencia de una necesidad real de escribir.
  • 04Después de  defender la tercera temporada  (y  Sydney Sweeney  y la  actuación de Rosalía  y  la música de Hans Zimmer ), Sam Levinson escribió y dirigió un final aburrido y olvidable, una traición al espíritu de la obra, que suele inspirar pasión o ira.

Esta opinión sobre el final de Euphoria se publica tres días tarde. A veces un retraso se debe a la necesidad de reflexionar, de digerir la obra, de encontrar las palabras adecuadas. Otras, como en este caso, se debe a la ausencia de una necesidad real de escribir. Después de defender la tercera temporada (y Sydney Sweeney y la actuación de Rosalía y la música de Hans Zimmer), Sam Levinson escribió y dirigió un final aburrido y olvidable, una traición al espíritu de la obra, que suele inspirar pasión o ira.

La aparición de Angus Cloud gracias a material grabado para las anteriores temporadas no puede disimular que, al diseñar esta última hora y media, Levinson prácticamente se había quedado sin ideas. Insertó el homenaje al actor fallecido por sobredosis intentando justificar dramáticamente el desenlace. Después de una temporada entera centrada en el comercio, la sexualización y la explotación del cuerpo de las mujeres (con una mirada entre la denuncia y, paradójicamente, la sexualización extrema), nos hizo luz de gas en los últimos minutos para decirnos: “Eh, que esto vuelve a ir sobre la adicción de Rue (Zendaya)”.

El homenaje a Angus Cloud fue mantener su personaje con vida.
El homenaje a Angus Cloud fue mantener su personaje con vida.HBO Max

Así, mientras Jules (Hunter Schafer) estaba encerrada en ese apartamento de sexy thriller que podría haber eliminado del montaje final de la temporada y sin entender que Cassie (o sea, Sydney Sweeney) había salvado la temporada, el creador de Euphoria regaló una historia de venganza a Ali (Colman Domingo). De repente, en otro arrebato de gaslighting, erigió en centro y corazón de la serie a un personaje recurrente, dándole una solemnidad enervante a todos y cada uno de sus movimientos. Ese día le apetecía rodar un duelo de pistoleros con mafiosos.

No es como si no conociéramos la amnesia de Levinson: desde siempre se ha olvidado de personajes, de tramas insinuadas o de tramas a medias. De hecho, utilizó los cuatro años de ausencia de nuestras pantallas para empezar de cero con esta fantasía entre el noir, el western, la sátira y el drama. ¿Lo más peculiar? Ver que se había pasado un año planificando la escena monstruosa de Sydney Sweeney con pezones gigantes pero no había destinado ni cinco minutos a pensar el mapa de tramas de la propia temporada (y cómo las iba a cruzar), para justificar un mínimo su visión.

Rosalía, por ejemplo, fue construida como antagonista para (¡sorpresa!) hacer bomba de humo en la última hora y media. No se dijo nada interesante sobre Hollywood a pesar de haber colocado a Lexie (Maude Apatow) allí. Tras ser conceptualmente la parte más interesante y desafiante de la temporada, no se remató el arco de Cassie. Incluso se desaprovechó dramáticamente el hecho de que Lexie, por su eterna superioridad moral, condenó a Rue.

Nada de esto puede o debe sorprender porque la mentalidad desequilibrada de Levinson siempre ha estado allí bien a la vista. El problema es que esta vez no supo provocar o fascinar para disimular los defectos. Incluso la muerte fue incapaz de generar un clímax. Quizá la última escena en ese hogar ultrareligioso era una intento desesperado de descolocarnos, de generar conversación, pero a esas alturas la indiferencia ya llevaba a pensar qué tocaba ver después.

El error imperdonable de Euphoria es precisamente este: causar indiferencia.

Pere Solà Gimferrer
Pere Solà Gimferrer
Series

Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Barcelona.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.