Heartstopper es una serie para la posteridad. En episodios de media hora, entendiendo su rol como serie juvenil formativa, ofreció unos referentes fantásticos a las nuevas generaciones para entender lo que es una relación sentimental y sexual sana y abordar multitud de temáticas: el bullying, la ansiedad, los trastornos de alimentación y lo oscilante (o el descubrimiento constante) de la identidad y la sexualidad. Pero, sin desmerecer el conjunto, quizá toca reconocer que Heartstopper para siempre, la conclusión en forma de película, es mala. Podríamos decir que es un atentado a la idea de película.
En la película, la trama principal es la inminente separación de Charlie y Nick sobre todo desde que Nick decide ir a la universidad de Leeds, más lejos de casa. Ambos son conscientes que las relaciones a distancia son complicadas y, si le suman la realidad que las relaciones de instituto no suelen ser las definitivas, entran en crisis. A esto se le suma que Charlie, después de ser votado presidente del alumnado, tiene una nueva sensación de seguridad y que Nick, que se le da fatal explicar sus sentimientos, siente ansiedad ante la perspectiva de perder a su novio.
El guion de Alice Oseman, que adapta sus propios cómics, ofrece un sucedáneo de drama donde, en realidad, no ocurre nada. Los protagonistas sufren por cómo se transformará su relación cuando Nick vaya a la universidad (en vez de experimentar este cambio en el tiempo) y Nick se derrumba en el plano emocional por culpa de una pesadilla (o sea, algo que no ha pasado). La autora confía en su extrema sensibilidad y en el hecho que tanto ella como Joe Locke y Kit Connor conocen a Charlie y Nick al dedillo, pero no es suficiente. ¿Por qué directamente no se exploró la distancia física?
Esta falta de sentido dramático es todavía más doloroso al comprobar que las casi dos (larguísimas) horas de metraje no intentan incluir a los personajes secundarios más allá de pinceladas o frases panfletarias. Se puede entender que Yasmin Finney pase casi vergüenza ajena en el desfile del Orgullo teniendo en cuenta que su Elle deja de ser un personaje para ser simplemente una respuesta a la transfobia que se vive en el Reino Unido.
La autora confía en su extrema sensibilidad y en el hecho que tanto ella como Joe Locke y Kit Connor conocen a Charlie y Nick al dedillo, pero no es suficiente
La autora de Heartstopper demostró que traducir su obra en episodios de media hora se le daba de maravilla, manteniendo la magia. Pero escribir una película, aprovechando su propio universo de ficción, le ha venido grande, sobre todo para celebrar y acabar una serie tan mágica como la suya.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.