La escritora Sheila Masterson confió en ella misma. En 2025 se publicó la novela La hija del veneno en Estados Unidos y, meses después, estaba en la lista de los libros más vendidos del New York Times con más de 250.000 copias vendidas. Ahora, cuando Penguin planifica su publicación para octubre, Disney se ha interesado por producir una adaptación: desde 20th Television y Hulu, propiedad del estudio, desarrolla una serie de televisión.
El punto de partida no tiene pérdida: “Cada persona a la que Harlow Carrenwell besa muere al instante, y ella no tiene quejas al respecto. Es la hija menor de la familia fundadora de Lunameade, y sus padres utilizan sus labios envenenados para aniquilar a quienes cuestionan su posición. El primer marido de Harlow ya está bajo tierra; su nuevo prometido no tardará en unirse a él”.
“Cada persona a la que Harlow Carrenwell besa muere al instante y ella no tiene quejas al respecto”
Sin embargo, como manda el género de romantasy, toca que haya una relación romántica picante y tormentosa: “Harlow tiene un secreto que ni siquiera su familia sabe: lleva una doble vida como justiciera que castiga a los hombres abusivos de la ciudad. Su modus operandi es simple: conoce a un hombre, lo seduce y lo mata de un beso. Hasta que una noche Harlow besa a su última víctima... y él no muere. Peor aún: el hombre en cuestión resulta no ser otro que su próximo esposo, Henry Havenwood”.
Por lo tanto, estamos ante lo que los aficionados al género llaman un enemies-to-lovers, o sea, una historia en la que dos personas que empiezan a odiarse acaban desarrollando sentimiento el uno por el otro: “Sentenciada a convivir con un marido al que no puede matar y atrapada en una fortaleza rodeada de bosques infestados de vampiros, la supervivencia de Harlow depende de que sea capaz de hacer lo imposible: conseguir que el único hombre que sabe que es una asesina se enamore de ella de todas formas”.
El género romantasy mueve una cantidad de dinero significativa en la industria literaria: más de 600 millones anuales solo en Estados Unidos. Sin embargo, los estudios se habían mantenido cautos al comprar derechos para producir series de televisión: al incluir elementos fantásticos y reinos imaginarios, la inversión presupuestaria que requieren es considerable. Pero estos últimos meses las plataformas se están poniendo las pilas.
Por ejemplo, Ron D. Moore, que ha firmado series como Para toda la humanidad, Outlander y Battlestar Galactica, tiene en desarrollo Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas, una saga que define esta moda literaria, también desde Hulu y 20th TV. El actor, director y productor Michael B. Jordan, ganador del Oscar este año por Pecadores, está trabajando en la adaptación de Alas de Sangre de Rebecca Yarros para Prime Video.
¿Y qué otras novelas podrían tener serie? Powerless de Lauren Roberts en Prime Video; El rey de los lobos de Lauren Palphreyman desde Starz; o De sangre y ceniza de Jennifer L. Armentrout.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.